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viernes, 4 de febrero de 2022

El futuro siempre te espera

Sabíamos que este momento iba a llegar, y no por ello duele menos. El futuro tiene siempre ese resquemor de parecer muy lejano y sin embargo llegar antes de lo que piensas.

A Rano le tocan las siguientes vacunas y es la primera vez que no se va a poder vacunar contra ciertas enfermedades por estar inmunodeprimido.

Hace ya cuatro años que empezó esta aventura, al principio poco a poco, con sangre en las heces sin explicación, y luego en forma de pesadilla con mucha anemia, estancias en el hospital, sin saber qué pasaba, cuánto iba a durar. Entonces estaba embarazada de siete meses y ahora tengo un segundo hijo que sabe contar hasta diez.

Ahora que tan de moda está lo de los medicamentos off-label (fuera de su rango de uso especificado en la etiqueta), así nos tiramos nosotros año y medio, con medicamentos para adultos usándolos en un niño de dos años: antibióticos, antiinflamatorios, más antibióticos, incluso el protector de estómago no podía ser el pediátrico. Nos hicimos expertos en Gastroenterología y en PCRs antes de que estuvieran en boca de todos.

A veces la vida es así y hay niños tienen enfermedades de personas mayores que no deberían tener, así que la medicina no está preparada para ellos.

El último medicamento off-label fueron los inmunosupresores. ¿La pega? Tienen muchas, pero una de ellas es que no se pueden poner vacunas de virus vivo atenuado durante el tratamiento, así que hay que hacerlo antes. Nosotros tuvimos suerte y Rano pudo tener la pauta completa de todas antes de empezarlo, así que está todo lo protegido que puede estar. En realidad tenemos mucha suerte de tener (casi) un diagnóstico y un tratamiento, cuando hay tanta gente por ahí con intestino irritable sin diagnosticar, con dolores y problemas, sin que les dén solución.

Ahora, con 6 años nos llegaba el turno del sarampión, las paperas, la rubéola y la varicela, todas de virus vivo atenuado. Nos hemos tenido que conformar con el tétanos, la difteria y la tos ferina. 

Hay amigos que me dicen que desconecte de la pandemia, de los números, de las noticias y llevan razón. Pero es muy difícil hacerlo cuando tu vida gira en torno a médicos, cuando sabes que hay enfermedades que para otros son inocuas y a nosotros nos pueden complicar mucho. En su momento en octubre decidimos no esperar más y vacunarlo contra el coronavirus cuando se presentaron los resultados en EEUU, porque total, en Alemania después de los adolescentes ya se veía que la vacunación en niños no iba a avanzar y no se va a llegar a una buena cobertura.

¿Qué me gustaría? Ojalá hubiera una vacuna para el Morbus Chron, la colitis ulcerosa. Ojalá mañana descubran que tal bacteria de la microbiota es la responsable, como pasó con la úlcera estomacal, y todo esto se quede en un mal sueño. Pero mientras seguiremos disfrutando de la estabilidad, de lo que tenemos y de todo lo que ahora sí podemos hacer.

Y para los demás, vacunaos, vacunad a vuestros hijos. Por vosotros, porque mañana os puede tocar una mala carta, y por los que no pueden.

#VaccinesWork


jueves, 11 de mayo de 2017

Por qué sí importa lo que escriba un viejo verde

Estos días ha habido una polémica por un artículo de Pérez-Reverte en el Semanal XL, llamado "Cristina Hendricks y nosotros".
Para mí el resumen de la historia sería: 
Soy famosa y estoy de visita en Madrid cenando tranquilamente con mi marido, cuando viene un tipo que ha estado señalándonos con los amigos a interrumpir la cena y pedirme un autógrafo (el tipo puede estar bebido, pero no se sabe seguro). Le digo que no, gracias, que estamos cenando.
El tipo se vuelve con sus colegas y se pasan el resto de la noche criticándonos a los dos, en especial a mi marido por ser un tirillas. 
Cuando ya he terminado de cenar, me hago fotos con los camareros y resto del personal que me han tratado tan bien durante la cena.
Al día siguiente uno de ellos hace un artículo criticándolo en una revista de tirada nacional del país.

Ahora nuestro papel como padres es decirle a nuestros hijos que no importa su físico, que como mujer no deben tener complejos por su cuerpo (por muchas o pocas tetas) y que como hombre no tienen por qué estar cachas para triunfar. Para que llegue un subnormal a escribir ese artículo.
Cuánto daño se puede hacer en un momento y que salga gratis.

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El Mundo Today:

domingo, 12 de marzo de 2017

Manualidades II: Cubo de cartón para formas geométricas

Llevo un tiempo dándole vueltas a comprar un cubo de esos para niños para meter formas.
El que más me gustó resultó llevar una laca tóxica, así que vuelta a empezar. Además ya teníamos bloques que nos dio una vecina, así que sería comprar lo mismo otra vez. 
Al final me vi fuerte después de la lavadora y hoy me he puesto mientras el bicho se echaba la siesta y lo he hecho de cartón del tirón.

Materiales:
- Una caja de cartón no muy grande
- Una lámina de cartón para la tapa
- Cutter y tijeras
- Cinta de embalar
- Rotuladores o acuarelas para dibujar los filos de las formas
- Bloques con formas geométricas (los nuestros son de Haba


Resultado:
1. Recortar las formas en el lateral de la caja desmontada

2. Montar la caja y recortar solapas superiores

3. Recortar formas en la tapa

4. Voilá!
Idea y motivación:

Manualidades I: Lavadora de cartón

Hace tiempo que a Rano le encanta jugar con la lavadora. Desde que comenzó a andar empezó a ayudarnos a meter la ropa dentro y a sacarla. Bueno, más a sacarla que a meterla, pero llegó un momento que aprendió el orden de todo y se ponía a hacerlo solo en cuanto tenía la ocasión.
Todo fue bien hasta que tuvo suficiente fuerza para mover la rueda. Ahí empezó a ser peligroso porque cambiaba de programa a mitad de lavado y se reiniciaba.

¿Solución? Hacerle su propia lavadora.

Materiales:
- Una caja de cartón grande
- Una lámina de cartón tan grande como el lado ancho, para hacer el frontal de una pieza
- Papel transparente para el cristal de la puerta
- Cutter y tijeras
- Cinta de embalar
- Tapones 
- Clips para cartas (para sujetar los tapones y que los botones giren)
- Bola extra: su padre le imprimió dos ruedas como las de la lavadora (obviamente opcional)

Resultado:
Atención al detalle: ya tiene su ropa sucia dentro

miércoles, 31 de agosto de 2016

Hoy me he escondido

He tenido una reunión de trabajo de las de ir y volver en el día en avión y me he escondido en el baño para sacarme leche y no morir de dolor o ponerme mala.
Normalmente paso la jornada laboral completa sin problemas en la oficina y el cuerpo ya sabe que cuando llegue a casa por la tarde allí está Rano, así que no me sube la leche hasta un poco antes de irme.
Por eso la última vez que viajé me confié y sólo salí un momento al baño a mear, porque en cuatro horas de reunión no habían planeado ni una pausa. Ni para beber agua siquiera. En días así se hubiera agradecido algún fumador en la sala.
Acabé con la camisa mojada, dos veces, ordeñándome en el baño del aeropuerto y con un dolor continuo durante cinco horas, que no se me quitó hasta bastante después de llegar a casa.
Hoy ha ido mejor. He hecho todo lo que he podido. He tenido que pedir una pausa después de casi tres horas de reunión, que creo que uno de los compañeros con edad de tener problemas de próstata ha agradecido, pero he podido irme un rato. 
A descansar no mucho, más bien a esconderme y liberarme.
Es algo vergonzoso, aunque aún no sé muy bien por qué. Dije que no me iba a quedar a dormir porque sigo dando el pecho, pero al parecer el resto del día el problema no existe.
Así que he decidido contarlo y al menos de palabra no esconderlo. A ver si así con el tiempo se normaliza y se reconoce.
No hace falta quitar el pecho por volver a trabajar, sólo hace falta un poco de desahogo.

jueves, 12 de mayo de 2016

Conciliación

Conciliación es:
1. Un mes los dos en casa.
2. Tres meses sola en casa.
3. Tres meses trabajando 15 horas por semana desde casa.
4. Un mes trabajando 25 horas desde casa y el padre todo el tiempo en casa.
5. Cuatro meses trabajando uno sólo dos días y otro tres días a la semana.
6. Cuatro meses trabajando los dos 25 horas por semana.
7. Cinco meses trabajando uno 25 horas a la semana y el otro a jornada completa.

Total: 21 meses de jornada flexible para los dos.
Sólo falta que hiciera un poco más de sol.