Mostrando entradas con la etiqueta Deporte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Deporte. Mostrar todas las entradas

lunes, 25 de febrero de 2013

Haciendo snowboard

Esta foto no es nuestra, pero mola, eh?
Esta vez fue un poco engañada. Tal vez por culpa mía de no haber leído bien el planning, bien porque no lo ponía o porque no me quise enterar.
El caso es que yo no sabía que el sábado y el domingo íbamos a esquiar. Pensaba que iríamos a hacer wandern o a subir montañas por la nieve, a hacer Langlaufen o a tirarnos directamente en trineo. Que hubiera gente que fuera a esquiar bueno, ¿pero nosotros?
Lo que pasa que ya puestos, pues qué le vas a hacer. Cabaña reservada para dos noches, previsión de subida a otra cabaña más alta todavía con fondue de queso y bajada en trineo, alemanes majísimos que se desviven porque comas de sus salchichas raras, las vistas y ganas de desconectar... ¿quién se puede negar a un poquito de esquí?
Patinar sobre el lago no se podrá, pero caminar parece que sí
Empezamos haciéndonos a la idea, el viernes por la noche. "Pues cogemos esquí, que al menos alguna vez hemos hecho", "pues fulanito que nos enseñe que dice que no quiere hacer el cabra", y así todo. Al final, llegado el momento de la verdad, el Marommo dijo que snowboard que nunca había hecho, María iba preparada para el snow y yo que no tengo tanta personalidad como parece pues dije que qué coño y que no me iba a quedar sola esquiando, que total, nunca se me ha dado bien tampoco.
Así que así han pasado los dos días, culoboard un rato, de rodillas otro, muchas risas, mucho agobio y al final un buen recuerdo. Hemos tenido el mejor profesor que se podía pedir, con una paciencia infinita y muy buenos consejos.
Eso sí, nunca confiéis en los germanos cuando dicen que se tarda media horita a la cabaña. Siempre para gente fofa y en baja forma como nosotros es el doble, y luego aunque mole arriba te preguntarás cómo has podido volver a picar.
Tomando un bocadillito para no morir de agujetas mientras esperaba

viernes, 26 de octubre de 2012

Preparándonos para el invierno

La verdad que no hay cosa peor que el consumismo en cambio de temporada.
Empiezas a sacar la ropa o los zapatos del año anterior y descubres que ese jersey que no te gustaba nada sigue impecable, mientras que aquellas botas que te encantaban están hechas una pena.
No es que sea casualidad, claro está, pero ahí entra en juego las ganas irrefrenables de comprar y empezar la temporada con la ropa nuevecita.
Cambiar de país ayuda bastante, todo hay que decirlo. "Es que esto aquí no me va a servir", "esto no abriga lo suficiente" o el infalible "si es que ya está un poco viejo, mejor ahora que luego no quedan tallas".
Y así te pones y te pones, y al final tienes un armario completo nuevo de cosas que, ojalá, te pondrás dos veces.
He de decir que con los patines, a pesar de lo accidentado del final de verano, he conseguido romper esa racha y usarlos al menos dos veces para soltarme antes de que llegara el frío y se acabaran los días de sol. Ahora queda ver si realmente vamos al Blade Night a la vuelta en verano, pero eso será otra historia...
Por ahora me quedan los pantalones de nieve, las botas, las botas más monas pero de cuero que abriguen, el chaquetón de snow, la felpa-orejeras rescatada de mis tiempos de la Sierra y la incertidumbre de si 10 años después (ó 13 más bien) me volverá a no gustar esquiar o habré cambiado.