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miércoles, 3 de enero de 2018

Año nuevo, teta nueva

El otro día vino a verme un amigo con el que no tenía contacto desde hacía mucho. Resultó que apenas sabíamos el uno del otro, pero al menos él a través del blog había podido ir siguiéndome un poco la pista. 
Ahí me di cuenta de la panzada de tiempo que hace que no escribía una entrada nueva. 
Supongo que el final de año de 2017 se podría resumir más o menos rápido.
He tenido un hijo nuevo. Mi hijo mayor no está bien. Tampoco hay que montar un melodrama, pero digamos que el último trimestre no ha sido el más feliz de nuestras vidas. Por suerte ya parece que vamos saliendo del bache y nos podemos centrar en disfrutar del pequeño gordito que no para de coger peso a base de teta, y de buscar un equilibrio con los dos hermanos y la perra. 
Como decía una amiga, durante algunos días fue el bebé más ignorado durante su embarazo, así que habrá que ponerle remedio ahora que está fuera. 
No sé si llegaré con él también a los 20 meses, es demasiado pronto para saberlo, pero al menos lo intentaré.
Y sólo espero que poco a poco la gente deje de preguntar: «¿Y la niña para cuándo?». Porque todos sabemos que esto es Ley de Murphy y hay familias muy numerosas buscando precisamente la variedad que no llegaba.
A todos, feliz 2018. Que nos traiga mucha salud y mucha fuerza. 
Y gracias a los que habéis estado ahí estos meses.

martes, 10 de febrero de 2015

La privacidad y Facebook

Antes de facebook yo no tenía privacidad. Es decir, muy muy al principio sí, porque lo primero que me hice fue un espacio del Messenger, y ahí sólo podían vincluso er las entradas y las fotos tus contactos (realmente casi ninguna diferencia con el caralibro, sólo que no todo el mundo tenía un espacio), pero relativamente poco después, de hecho cómo no al entrar a la universidad durante unos exámenes, me hice el blog que daba más juego con las plantillas.
Ahí ya tuve siempre el dilema de las fotos, pero llegó el caso de poner incluso la dirección a la que me iba a mudar. Está todo en el archivo, siempre digo que lo debería borrar, que qué vergüenza, pero no.
No sé si fue la edad, o el no tener todavía un trabajo, pero estoy casi segura que fue la época, el caso es que daba igual. Total, no lo iba a leer nadie.
Así llegó el Fotolog durante el Erasmus. Sería el afán de integrarme o la abrumadora presencia de gente con gusto por la fotografía, pero entonces fue cuando empecé a poner no sólo fotos de mí o hechas por mí, sino fotos de Internet bonicas (incluso con infracción de Copyright, lo que es aprender mediante el error), y cogí la costumbre que se ha quedado hasta hoy de abrir cada post con mínimo una foto y nunca muchas.
Pero hasta que no llegó Facebook no apareció lo del no subirlas, el filtrar, el no me etiquetes. Ya casi nunca pongo nada que salga alguien más, casi nunca incluso que salga yo misma. Como si no se supiera qué cara tengo, si hasta mi currículum se ha usado como documento público sin mi consentimiento.
Pero algo ha cambiado. Ya digo, igual fue el trabajo, pero creo que aunque sea lo que más se le critique a Mark Zuckerberg, hay que reconocerle que el invento de la privacidad es suyo.
Y si no sólo hay que mirar tuiter, ahí la gente con sus cuentas abiertas y los famosos con sus autofotos (ahora selfies), como si todo diera igual. Ay, pero ay de ti como pongas en tu Facebook una foto abierta de una amiga con una lorza y la etiquetes. Que dios, si hay te pille, confesao.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Concierto de Michael Bublé

Dice el Marommo que si todavía tengo un blog. Sí, lo tengo, pero es verdad que hace mucho que no escribo.
Este año estoy muy dejada. El pasado escribía un montón a pesar de que no escribí de lo que realmente me pasaba, sino más bien de todo lo demás.
También hay épocas en las que la situación (política) me hierve tanto la sangre que no me puedo aguantar el dar rienda suelta al flameo y soltar todo lo que se me viene a la cabeza en el blog. Pero ahora mismo se ve que o bien me he inmunizado, o el hecho de que cada día arresten a 30 corruptos me hace tener fe de nuevo en la justicia y pensar que no hace falta que ya lo diga yo otra vez, ya sabemos que todo está podrido. Ay, si las paredes del circo hablaran.
Así que hoy voy a hablar de algo bueno y divertido. Ayer fui al concierto de Michael Bublé por mi cumple. Sí, ya sé que los cumplo en septiembre y estamos en noviembre, pero también las entradas se compraron meses antes y a mí me engañaron diciendo que no quedaban.
Al parecer es una costumbre muy alemana esto de comprar las entradas con muchos meses de antelación. No sé vosotros, pero mirar cuándo salen a la venta las entradas para el Circo del Sol de diciembre de 2015 y decir que si es la semana que viene las pillamos... no sé, en Madrid no lo veía así.
Pero bueno, es como todo, te adaptas y si planificas tu vida a un mes vista en vez de a un día vista, al final es lo mismo. Luego quedas con gente sureña que no sabe hasta media hora si viene o llega tarde, y te descubres a ti mismo desesperándote. O pensando que cómo van a cenar después de las 20.00, ¡con lo tarde que es!
El caso que yo quería hablar del concierto. Fue espectacular. Mejor dicho, fue un verdadero espectáculo. Los americanos saben montárselo de puta madre. Ahí con presentaciones de los músicos como si fueran jugadores de la NBA, diciendo que son los mejores del mundo en lo suyo (todos, hasta los que llevan menos de un año con él) y dando las gracias al final al público por darlo todo, cuando para mí fueron unos siesos que ni disfrutaron de los teloneros negracos (grrrr negracos) ni se sabían la letra de la mayoría (ahí yo tampoco, todo sea dicho) ni lo intentaban disimular.
Lo mejor fue que apagaron las luces una vez y las abuelillas se empezaron a ir. Porque había un montón de abuelillas. No sé si será el nuevo Sinatra, pero las vuelve locas igual.
A mí me gustó mucho él, me sorprendió lo majete que es y la de Photoshop que tienen los discos, porque tan guapo no es, pero se le perdona todo. Hacer el tonto con ese traje y de repente cantar como si todo el mundo debiera tener una voz así de espectacular, es algo digno de ver. Ya me tiene más ganada casi que antes.
Ahora a planificar el próximo. Por si alguien se anima, estos tíos que cantan a capella vienen a Múnich pronto. Eso sí, entrada precio muniqués.
Que se os dé bien la semana, esto sigue abierto.

jueves, 14 de febrero de 2013

Entrevistada

Hacía mucho que no ponía fotos mías en el blog, supongo que desde que nació la privacidad en la red a través de Féisbus y luego cuando conocí a Niño Desgraciaito que incluso ponía algunos nombres con iniciales.
Antes de eso mi blog era un diario, con un detalle pormenorizado de las cosas que me pasaban y con muchas fotos personales, mías y de otra gente.
Al principio dejé de ponerlas porque a la gente empezaba a sentar mal salir así a pelo en Internet. Luego resultó muy aburrido salir sólo yo, y al final, supongo que como todo, ha ido evolucionando, y ya casi no lo echo de menos.

El caso es que, para el que no lo sepa, me han entrevistado en el Zirkus. Supongo que tenían que cumplir con el cupo "chica inmigrante española en Alemania huyendo de la crisis". Durante la entrevista me hicieron muchas preguntas en las que querían que contara cómo era todo antes de venirme y por qué me vine. Sintiéndolo mucho, para eso tengo mi historia y tampoco me apetece salir contando lo de los contratos de 13 horas o las razones últimas por las que me fui del circo. A quien quiera en persona se lo cuento, pero después de firmar muchísimos papeles a saber si no me ponen en la web principal de la empresa como a mi jefe y los que picaron la otra vez
Salgo bien, creo. Según mi madre, que dice que no es amor de madre, lo mejor es que se me ven los ojos "del color que son". No sé de qué color iban a salir, pero eso le preocupaba mucho. 
Por mi parte me veo bastante torpe, como diría Elena, muy dulce. Dulce en el sentido de "buah, qué mal habla la pobre extranjera, parece lela". Creedme que aún así es mejor que salir con mi acento granaíno, porque por lo menos en alemán no me reconozco mucho, pero cuando he visto grabaciones mías en español mi acento me parece horroroso. Está feo que lo diga yo, pero de verdad no sé cómo los padres, y en especial mi madre, me han dejado crecer con este acento. Lo escucho en otras personas y pase, pero en mí... es como si nada inteligente pudiera salir de ahí. 
Bueno, no sé cuándo estará todo listo ni dónde lo publicarán. Sólo que si vais a una feria de empleo en Alemania y me veis, tengáis un poco de piedad. Y sí, se puede tener un C2 y decir "ich habe gewesen".