lunes, 7 de mayo de 2012

Qué bonico es mi pueblo en primavera

Pues eso.

Mi primera baja alemana

Y la más larga, porque en España a lo más que había llegado era a 1 día, y contando con que estuve yendo a trabajar cuando había un brazo que no podía mover.
Técnicamente quería que este post se llamara Mi primer hueso roto, pero no he tenido tanta suerte y sólo tengo una contusión en las costillas.
El jueves pasado hice un hit & run contra un coche aparcado y me comí el manillar de la bici con el pecho. El coche sólo se llevó un arañacillo, pero en mi caso parece que me va a durar por lo menos un mesecico el dolor.
El caso es que a los alemanes les mola quedarse en casa. Es una cosa que ya había notado y que hemos hablado mucho los españoles, pero es que no deja de sorprenderme. Supongo que es lo que tiene que la gente no abuse del sistema, que cuando estás malo no pasa nada porque faltes porque saben que es porque lo necesitas. Con los resfriados lo normal es quedarse una semana en casa, si no se ponen muy nerviosos o incluso te meten en un cuarto separado del resto de gente para que no los contagies.
Para nosotros es impensable. Cuanto menos faltes mejor. Esta claro que eso tiene lagunas, porque si no se lo pegas a tus compañeros mejor para la empresa, porque en vez de faltar uno si no faltan 5 y el tiempo que están no hacen una mierda porque estan hechos un trapo.
Luego el sistema aquí está bien, puedes elegir el médico que quieras y en mi caso me ha atendido sobre la marcha Le sueltas 10€ en metálico en el momento y te da un papelico de que puedes ir gratis al médico en los próximos tres meses, creo que los dentistas no entran que tienes que pagar siempre. Luego te mandan a hacerte la radiografía a donde te dé la gana, aunque gracias a dios te recomiendan un sito porque si no a ver dónde iba a yo a encontrar en Múnich... En fin, eso, y nada, luego con los resultados los mandan por fax al médico y ya está. Me han mandado un cinturón tetero pá que me moleste menos al respirar y eso también entra. Pagas un dinero (Zuzalung, o pago suplementario) que en este caso han sido 6,57€ y las medicinas igual. Me ha parecido que el ibuprofeno con receta era caro, unos 5€, pero luego pone que sin ella sn 12,70€ así que podría ser peor. No sé si es esto en particular, porque el otro día las pastillas de la alergia no me parecieron tan caras, pero vamos, en general la sensación es de que va más rápido y que en 2 horas sin tener que ir a urgencias ni nada has salido con el diagnóstico y el tratamiento y te puedes ir a tu casa.
Eso sí, hoy me he quedado tan de piedra cuando ha dicho el señor médico que me quedara una semanica en casa, que al final me lo ha rebajado hasta el miércoles. Y menos mal, que ya a ver qué hago yo tres días metidica en casa. Si total, voy a estar sentadica con el ordenador igual.

miércoles, 2 de mayo de 2012

El mundo al revés

Foto: Maibaum Aufstellung
Aquí dicen que soy morena de pelo y de piel. Es lo que tienen estas cosas, claro.
Sin embargo ayer en el Biergarten del Seehaus, en el Englischer Garten (lo que viene siendo en la terracica al lado del lago del parque inglés) nos sentamos con unos españoles, pero con mucha mucha pinta de españoles, que no hizo falta que abrieran la boca para saberlo, y pensaron que era alemana.
¿Y cómo puede ser eso, diréis? Si tienes el pelo oscuro y estás morena. Bueno, he de decir que estoy mucho más morena de lo que estaría a estas alturas en cualquier otra época de mi vida, e infinitamente más que en cualquier momento en Madrid antes de ir a la playa, con ese blanco metro que tanto le gusta a mi madre, pero el truco no es ése. El caso es que iba con mi Dirndl, así una tarde cualquiera de un día de fiesta, rodeada de alemanes con ropa de calle.
No es que esté loca ni que me haya enamorado del Dirndl (empiezo a pensar que sí que un poco más ajustadito no estaría mal), sino que ayer hicieron lo de levantar el árbol, bueno, el tronco pintado de azul y blanco, y luego cuando me iba a cambiar una amiga me convenció para que me lo dejara y ponerse ella el suyo. Sí, habéis leído bien, porque aquí tengo amigas. Ésta en particular está casada y casi que apenas nos conocemos, pero comparado con mi historial, quedar para ponernos la ropa a juego creo que es prácticamente amistad, no? jejeje...

Así que nada, allí estaba yo con mi Dirndl, sin las gafas de sol (maldita la gracia) y hablando mi alemañol, cuando unos compatriotas me confundieron con germana.
Hay quien me ha dicho que este año no tengo excusa para vestirme de rociera en La Línea, y otros que dicen que si no me da vergüenza cuando no he vuelto a tener ni a ponerme traje de gitana el Día de la Cruz desde que tengo más de 5 años. Pues no sé chica, es difícil de explicar.
Puede que sea una necesidad de encajar, de sentirte parte de la ciudad para que el contraste y la sensación de no pertener a ningún sitio se relaje un poco. Puede que sea por disfrazarnos, como dicen otras, o simplemente porque es la novedad.
El caso es que me gusta, que, quitando cuando me siento la única extranjera con ello puesto como ayer, sí que suele haber bastante gente con ello, y que es primavera y hace sol, y parece que ahora mismo sólo se puede ser feliz.
En realidad no es que lo sea, pero por lo menos se intenta parecer bastante.

miércoles, 25 de abril de 2012

Integrándome en la cultura alemana

Bueno, en este caso más bien en la bávara. El sábado fuimos al Flohmarkt más grande que se hace en Múnich y en toda Baviera. Lo hacen cuando las Fiestas de Primavera y ocupa la mitad del recinto ferial. Es como una Feria de Abril, pero con traje de leñador en vez de gitana.
A mí los mercadillos alemanes me encantan. Me parece increíble que tengan lo más nuevo en cuanto a tecnología y luego vendan las mayores mierdas que tengan por casa, la mayoría de ellas tan viejas y medio rotas que a cualquiera nos daría hasta vergüenza sólo tenerlas a la vista.
Pero supongo que se venden, si no no lo harían, no?
El caso es que allá fuimos el sábado, con el objetivo de comprarnos un trajecico típico, un Dirndl, y a un precio medianamente razonable claro.
En las tiendas valen a partir de 80€ y muchas veces eso no incluye ni camisa ni delantal, y bueno, lo que tienen los mercadillos es que se encuentran cosas bastante mejor de precio y se regatea. Ah eso, que se regatea, que no lo sabíamos y lo hicimos sin querer. Y lo del regateo también.
Así que ahí que fuimos el lunes con nuestros vestidos nuevos a la Feria. Con su noria, sus casetas, sus cervezas de litro... Vamos, como cualquier feria de pueblo, sólo que un poco más grande y con más turistas.
Hoy me estreno dando una charla a nuestros clientes en alemán y estoy acojonada. Intento que no se me note tanto porque esto no es el Circo y no son mis compañeros de toda la vida que me conocen y saben que esto no significa que sea una inútil. Además, en este país donde hasta los nenes en la guarderían hacen presentaciones de lo que hacen el fin de semana, lo mismo se enteran de que tengo miedo escénico y no me pasan el período de prueba. Y eso no. Así que nada, a aguantar y mañana será otro día.

sábado, 21 de abril de 2012

El piso de mis sueños

Decía una amiga que conforme buscas piso vas bajando el listón y acabas por conformarte con uno que cumpla más o menos la idea que tenías en un principio.
Hoy he ido a ver un piso que me ha enamorao, y he vuelto pensando que era perfecto, pero la verdad es que si reflexiono un poco está claro que sí que he bajado el listón.
Lo primero, es un tercero sin ascensor. Bueno, un segundo y medio porque una calle está más alta que la otra y en intenné ponía segundo. 
Lo segundo es que nada más mudarnos habría una obra de esas de echar abajo el edificio y sí, nos bajarían el alquiler (lo pone hasta en el anuncio), pero no sé cómo de insoportables pueden ser las obras en este país. Claro que al Marommo le va a venir bien para ir haciendo espionaje industrial y enterarse de las virtudes y los defectos de los germanos, pero por eso mismo no sé yo si seré capaz de aguantarlo...
Y lo tercero... no, en verdad lo tercero es que a parte de eso es perfecta. Tiene 3 habitaciones, bueno, 2, porque son alemanes y claro, el salón es una habitación, no? Pues eso, tiene 2 dormitorios muy cuadraícos y muy parejos (y grandes, que con eso mismo podrían ser dos individuales del Johnny), un salón grande, una cocina independiente CON cocina por un módico precio de 100€, un baño medianamente nuevo, un balcón (:D) al que se puede salir y un parqué al que mejor no mirarlo mucho. Ah, y está al lado de mi trabajo.
Pero bueno, ahora la suete está echada y cuando consiga confirmación de que los caseros han recibido mis mensajes del contestador, mi email, o las señales de humo que he mandado al salir, veremos.

martes, 17 de abril de 2012

Vacaciones moviditas

La verdad que esta semana ha sido bastante buena. Normal y buena, e inesperada sobre todo. Empezó como un regalo del cielo en forma de huelga de pilotos de Iberia. Y como todos los regalos del cielo, lo que (Juan de) dios da, dios te lo quita. Así que lo que empezó bien estuvo a punto de terminar mal, o al menos muy coñazamente, el domingo por la tarde.
Que si overbooking, que si colas, que si ahora te indemnizo con billetes, que si ahora no. Vamos, todo el pack. El pack que hace que Iberia tenga la mala fama que tiene fuera de España y que la gente la evite como la peste en cuanto puede. Porque una cosa es volar barato y que te traten regular, y otra volar caro y que te traten mal.

Pero a lo que iba, lo de menos ha sido eso. Lo mejor ha sido ir a Graná, ver el sol, la Sierra, dar paseos por el carril bici y el parque Federico García Lorca, ver a mis padres. Y bueno, pasar una semana en Madrid con el Marommo, claro.
Al final pasa como todo, que quieres ver a mucha gente y al final parece que no lo has conseguido, que no has descansado o que has hueveado, como en mi caso, demasiados días. Pero es que vaciar un piso cuando todavía se va a vivir en él creo que he aprendido que es de lo más difícil. No que lo haya aprendido ahora, no, pero de una vez para otra creo que lo voy a hacer mejor y siempre resulta que no.
Además ha sido una semana muy divertida en otros aspectos. El Féisbus estaba que echaba humo y cada día había una novedad con la que entretenerse. Que si los nuevos presupuestos, que si ahora recorto en Sanidad y Educación, que si el nieto del Rey, que si el Rey, que si el billete de Metro que me río en vuestra cara... En fin, esas cosas que me dan morriña de España y que a la vez me demuestran que he hecho bien en venirme a pasar el temporal. En la vida hay que ser valiente, pero esta vez ya no me va a tocar más a mí.
Y bueno, también fui al circo. No lo voy a repetir, pero me dio bastante pena. No pena en el sentido malo, sino en el sentido de que duele ver cómo gente que vale tanto está tan desganada. Sé que al final seguramente lo superen, allí o en otro sitio, pero el proceso me entristece. Sobre todo cuando ellos no son los culpables de nada.

Y nada, aquí estamos. Con la bici al trabajo cuando no llueve y un litro de cerveza en el cuerpo a la hora de cenar. Luego me decís que en España no bebo. En este país que no conoce la Coca-Cola Zero ni la cerveza sin alcohol, ¿qué esperáis?

lunes, 9 de abril de 2012

Volver a casa

Ya lo he comentado algunas veces, que no te das cuenta de a lo que llamas casa hasta que te vas de ella.
Esta vez iba a escribir la entrada desde Graná, pero me ha parecido más correcto esperar a Madrid que es realmente a donde tenía ganas de volver. No es que con mis padres no esté a gusto, y los paseos, el sol y el cielo azul que hay allí ya lo quisiera para sí la Botella, pero es que aquí es donde vivo. Donde vivía, quiero decir.
Sin embargo no ha sido como otras veces, que me parecía que no me había llegado a ir. Esta vez ha sido diferente, porque sabe a despedida. El jueves por la noche haciendo paquetes y el viernes desmontando cosas, y ahora al llegar la mesa del ordenador vacía y una sensación de "¿qué hacen todos estos bultos aquí?" que le quitan un poco el romanticismo a la cosa.
No me parece que lleve fuera sólo 2 meses, bueno, ya casi 3. Me parece que me he ido un año. Sólo que todo sigue igual. La gente por la calle, los madrileños aparcando hasta en las aceras, el solecico, los bares abiertos. En fin, las cosas que me han hecho pensar "¿y qué pinto yo en Alemania? ¿Y si me quedo aquí y no vuelvo, aunque me muera de hambre?". 
Pero sé que es algo pasajero, que es un caso más de Graduation Goggles, y que al final dentro de un tiempo veré así Múnich. Si me lleva un año o nueve como aquí, eso es otra cosa. 
Sniff.

miércoles, 4 de abril de 2012

Estrenando bicis

Pues sí, no una, sino dos. Y es que conocer a gente es lo que tiene.
Llevo aquí dos meses ya, que no es como cumplir años, pero parece que fue ayer y ya va pasando el tiempo, y lo mismo que cuando llegué no sabía a quién llamar ningún día de la semana, ahora me salen planes y hasta bicis por todos lados.
El otro día me dejó María su spare Fahrrad (no sé como se dice de sobra en alemán y aquí las bicis son un ente casi propio), y a parte de la barra asesina no hubo contratiempos. Llegué al curro en un pispás, cansada y con dolor de piernas, pero bueno, como diría el Marommo, ¿qué esperaba?
Y resulta que me vieron y una compañera me preguntó que si prefería una de mujer, que ella se había comprado una nueva buena (800 lereles ahí como quien dice), y que me vendía la suya vieja.

Y vaya si es vieja. Pero me temo que me he enamorao. Hoy he cruzado la ciudad de cabo a rabo y, a parte de haber llegado en un estado lamentable de sudor, no me he cansado apenas. Así que creo que la decisión está tomada.
En verdad no tiene mucho sentido, la que hay en casa de mis padres es del mismo estilo y está infinitamente más nueva y seguramente sea hasta mejor, pero lo dicho, cuando he salido del curro no lo veía y 7,7 km más tarde estaba convencidísima.
Bi-po-lar...

lunes, 2 de abril de 2012

El miedo a la huelga

Hoy he estado leyendo bastante sobre la huelga del otro día. Unos defienden la actuación de los piquetes, indefendible a la vista de los resultados, y otros la de la policía.
La foto de la dependienta acojonada ha dado la vuelta al mundo, y muchos se han llenado la boca de decir que todo el mundo tiene derecho a hacer huelga y también el derecho a no hacerla.
Pues yo creo que no. Para empezar, ¿cuántas de las dependientas que estaban acojonadas en Gran Vía o en Sol lo estaban por los piquetes, o porque habían ido a trabajar porque estaban acojonadas porque las pudieran despedir y los piquetes no estaban sino aumentando encima mucho más tensión de la situación?
Nunca hasta ahora había entendido aquello de mi madre de "hija, hoy ten cuidado que hay huelga y puede haber piquetes". Para mí era algo que ella decía y me sonaba a cuentos de la guerra, al franquismo y la transición, cuando podías perder una asignatura entera porque habías tenido un cuatrimestre de huelgas.
Pero al parecer eso ha vuelto. No sé cuándo, pero desde luego es tercemundista pensar que uno no haga huelga y le destrocen el escaparate y le provoquen ese terror.
Pero tampoco es razonable la otra cara. La cara del miedo. La cara de no hacer huelga porque no se atreve.
Mi entorno desde luego no es muy variado, todos ingenieros en su mayoría, pero puedo decir que ante la pregunta de si iban a hacer huelga o no, las respuestas no fueron desde luego lo que uno podría llamar una elección libre y sana sobre el derecho a huelga.
Es que en mi trabajo como te noten un poco de izquierdas te tildan de comunista para los restos...
Es que en mi trabajo no se me puede ocurrir rechistar, cuando menos faltar...
Es que en mi trabajo lo mismo no voy y al día siguiente no me funciona la tarjeta de acceso...

¿Es que eso es normal? Se puede llamar como se quiera, cobardía, falta de convicciones o todo lo extremos que nos queramos poner, pero tiene un solo nombre: miedo.
Si uno pensara que puede faltar al trabajo y que no pase nada, pero que no pase nada de verdad, otro gallo nos cantaría. Entonces podríamos decir que sólo ha habido un malo en esta historia, el que prende fuego e intimida a los camioneros de MercaBarna o como se llame. Pero por ahora por desgracia hay dos.

En fin, por suerte el resto de impresiones sobre la huelga fueron más del tipo de yo voy a la mani que no trabajo, yo no voy que he emigrado a Alemania, y otras lindeces. Mucho mejor, ¡dónde va a parar!

domingo, 25 de marzo de 2012

Visitando Dachau

No sé si es porque ya había estado en el Doku Zentrum de Núremberg, o porque este año me he leído ese libro imprescindible que es Sonderkommando (recomendación, cómo no, de Niño Desgraciaíto), o simplemente porque este campo de concentración no está expuesto de forma que toque innecesariamente la fibra sensible.
El caso es que lo vimos y salimos de allí bien. No es que lo que pasó allí no sea terrible, pero creo que la exposición está heha de una forma tan objetiva, tan impersonal o tal vez con tanto tacto, que no quieres irte llorando por las esquinas. No vimos el vídeo completo, pero sólo con las imágenes finales de la liberación del campo cuando llegan los americanos ya es bastante sobrecogedor.
Luego durante el día anduvimos un montón, para ir y para volver, nos llovió y nos hizo frío, vamos, todas esas cosas que te ayudan a imaginarte lo malo que tenía que ser estar allí con el pijamita ese.
La verdad que les gusta mucho repetir lo de que el trato era inhumano, y no estoy de acuerdo. Humano fue, pero de humanos muy malo. Es como decir que toda la gente mala está loca. Pues no, es mala y ya está. Ellos sabían perfectamente lo que hacía, y bien que dedicaron un esfuerzo enorme a planificar como llevar a cabo su plan de atrocidades.
También es curioso que se evita como al diablo el poner el nombre completo, Konzentrationslager (campo de concentración) y en cambio se intenta enfocar todo hacia el hecho de que es un lugar para el recuerdo, un Memorial. Como si el hecho de recordar hiciera menos real lo que pasó allí o permitiera poner una cierta distancia entre el visitante y esa época. 
Dentro tienen 3 monumentos religiosos, católico, protestante, judío y ortodoxo, lo que me sorprendió bastante. Recuerdo que al leer Opiniones de un payaso me chocó mucho la relación que había entre los nazis y el ser católico o protestante, yo nunca lo hubiera imaginado.
Eso sí, lo que más nos sorprendió a las dos es que este campo lo constuyeron en 1933 y ese mismo año entraron los primeros prisioneros. Siempre habíamos pensado que esto había sido cosa de la Segunda Guerra Mundial, pero no. Ya lo empezaron a hacer antes, y bastante antes, como que 6 años estuvieron sin que nadie abriera la boca.
Esto te hace pensar que la intervención de EEUU, dentro de lo que necesaria que fue, no tuvo nada que ver con las barbaridades que hicieron sino con el hecho del imperialismo en sí. Es muy triste, sobre todo porque se pueden ver reportajes de periódicos extranjeros de la época, exaltando lo maravilloso de los campos de trabajo donde lo peor de la sociedad podía reconducirse y trabajaba en muy buenas condiciones al servicio de la recuperación alemana. Y eso, tan sólo viendo las instalaciones, deja mucho que desear del periodismo internacional.
Por cierto, y para terminar, hablando de la recuperación alemana, Hitler prometió sacar a Alemania de la crisis y lo hizo. "¿Y cómo?", nos preguntamos. Pues nacionalizando, interviniendo en todas las empresas alemanas y poniendo a todos los putos alemanes a hacer armas o coches. Pasaron de un 30,8% de paro en la década de 1920 a un 1% en 1938. Acojonante.
En una presentación que encontré sobre La economía en el periodo de entreguerras (1918 - 1939), viene en la diapositiva 20 una grafiquita monísima con la evolución del PIB de varios países en esa época, y es impresionante cómo se ve claramente un cambio de tendencia en 1933 nada más subir Hitler al poder. El tío era una gran hijo de puta, pero desde luego sabía lo que hacía.

Bueno, hoy para compensar me he dedicado a cosas de mujeres. No, a cambiarme el tampón solamente no, me refería a teñirme el pelo, poner lavadoras y limpiar. Lo necesitaba, de cuando en cuando dedicar un día al marujeo viene bien.
¡Que tengáis buena semana!
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Página Oficial KZ-Gedenkstätte Dachau