lunes, 2 de diciembre de 2013
De vuelta a casa... por poco tiempo
sábado, 16 de noviembre de 2013
De Chiang Mai a Krabi, pasando por Phuket
Hoy es de esos días en los que todo se tuerce, aunque si lo miras bien en el fondo te ha sonreído la suerte y a pesar de que yodo haya ido mal, al final ha salido bien.
Empezamos la mañana en Chiang Mai, al norte de Tailandia, donde hemos visto tigres como si fueran gatos y hemos montado en elefante, nos hemos sacado el curso de masaje con aceite aromático y hemos tirado el primer farolillo.
Allí hemos cogido un tuk-tuk al aeropuerto, después de que intentar coger un taxi con taxímetro a las 7 de la mañana fuera misión imposible.
El vuelo hacía escala en Bangkok tres horas, y luego a Phuket, porque el directo salía casi el doble y total...
En Phuket resulta que has llegado a la Costa del Sol y eres alemán, y no lo sabías. Lo que en el norte un taxi cuesta 150Baht (4€) aquí empieza por 500Baht (siguen siendo 12€) porque el aeropuerto está a sus buenos 30km de la ciudad y el puerto.
El alojamiento lo habíamos cogido en Krabi que dicen que es más tranquilo y está mejor. Que está a 3 horas en bus y el último barco, directo o indirecto, era a las 14:30 no nos lo había dicho nadie. O no lo habíamos leído, claro.
Así que nada, que si un taxi (2500B) es más de lo que nos había costado el avión (1800B), porque tarda tres horas, que los coches de alquiler son mínimo para tres días.... Al final hemos seguido las indicaciones de los carriles y de un señor al autobús y nos hemos conseguido montar en uno que iba a Patong Beach pero que nos han dicho que iba para Phuket.
Ilusos de nosotros, el autobús de turistas (80B) nos ha dejado en un centro comercial y allí hemos tenido que cambiar a uno de los rosas (10 baht) que van abiertos por detrás. El conductor no hablaba inglés pero el chico de los billetes sí y nos ha prometido que nos dejaba en la estación de autobuses.
Con la orientación del Marommo y la ayuda del chico hemos llegado a la estación de autobuses. Pero no a la de donde salen los de Krabi. Así que otro bus rosa hasta la terminal 2, canino hacia atrás, y corriendo a pillar los dos últimos asientos, que no billetes, para el bus de tres horas a Krabi (160B). Todo un lujo, con aire acondicionado y aseo, y con una lluvia del carajo. Nos han dejado hasta subir con los noodles que nos habíamos hecho en el kiosko de la estación.
La mayoría de paradas eran en mitad de la nada, pero al final en la nuestra no sólo era en ciudad, sino que había un conductor de tuk-tuk esperando para negociar llevamos al hostal (75B).
Aún no me creo que estemos aquí, pero ya nos han organizado la excursión para mañana a las 4 islas.
Nos hemos quedado sin ver el festival de las luces esta noche, y una cosa queda clara, para todo en esta vida hay solución con dinero, y la gente en Tailandia ayuda mucho más de lo que se espera.
A lo que no me acostumbro todavía es a la sensación de ser la guiri que no sabe si la están engañando.
domingo, 3 de noviembre de 2013
Preparando las vacaciones
jueves, 19 de septiembre de 2013
Descontextualizando un libro
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| Foto: Pixishot |
- Agatha Christie - Las mujeres tienen el sistema nervioso delicado
- Agatha Christie - ¿Quién no quiere un monito o un pavo real?
- Agatha Christie - Las mujeres son el diablo
- Agatha Christie - El té es un refrigerio femenino
Libro: El Caso de los anónimos, de Agatha Christie
miércoles, 18 de septiembre de 2013
Con las manos en la masa
Ayer fue uno de esos días, pero el tiempo material no acompañó y sólo pudo ser cocinar la comida, los Kuchen tuvieron que esperar para hoy.
Así que aquí estoy, en plena faena, con la batidora de varillas prestada (¡qué lujo!) y sintiéndome una pequeña Anniehall de la vida. Sin tanto mérito, claro, que el señor del Real ya ha hecho media mezcla por mí, jeje.
Aquí es típico llevar bizcochos al trabajo. Bueno, en general hacer bizcochos en Alemania es una fiebre. Por eso los españoles acabamos soliendo llamarlos a la alemana. Luego la mayoría de la gente los compra, o dice que los ha hecho su mujer en el caso de los ingenieros bávaros (dicen que en Berlín eso estaría mal visto...).
En mi caso no me importa hacerlos. Sé que se me da mal cocinar, o al menos mi despiste me impide que se me de bien, pero lo que cuenta es la intención. Así que para evitar problemas voy a hacer dos y el tercero se lo dejo enteramente al congelador del Edeka, que para algo los comercializan, no?
Creía que no me iba a hacer ilusión celebrar los 29, pero los últimos acontecimientos han hecho que reflexione y piense que por qué esperar a celebrar los 30 o los 40 como un hito, mejor disfrutar de cada vez, que para eso hemos llegado.
Besos a todos y gracias por las felicitaciones.
martes, 17 de septiembre de 2013
Zodiac
Reconozco que cuando una película tiene tan buenas críticas al final la veo condicionada a que no me guste tanto. En este caso no entiendo mucho la alta puntuación, a parte de que el reparto esté lleno de tíos buenos, pero no creo que sea eso. No sé si es el estilo años 60 que ya ha llegado a ser vintage, o que esté basada el hechos reales.
Está bien, pero no es genial tampoco. Como es una historia real, pues pasan cosas como en la vida real. La investigación se alarga, a los personajes no siempre la vida les va bien. Un poco como en JFK, que al final no sabes si podrían haberla cortado a mitad y se hubiera quedado mejor, pero claro, el final ya se sabe porque existe.
A mí me ha gustado, pero mi criterio está un poco al nivel «oh, hace mucho que no leo Agatha Christie, voy a leerme diez libros seguidos», así que a lo mejor no cuenta.
Claro que también he conseguido seguir los personajes hasta el final, que parece que no siempre es tan fácil.
Una recomendación para una tarde de domingo con lluvia. O de lunes con lluvia, o de martes, porque visto lo visto.
Por cierto, hablando de releer...
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Zodiac (2007)
La vida en la maleta
A veces hay retraso, bueno, casi siempre, y algunos de los números cambian. Entonces hay que recordar otros números, incluso letras. 15 - 14 - F. Minutos de retraso, nuevo andén, zona de segunda clase.
Cuando tus cosas de aseo viajan contigo siempre, cuando es en una bolsa transparente para el avión, cuando descubres que has pasado todo el verano con dos pantalones y cinco camisetas, y el resto de tu ropa por tanto en realidad sobra, es que viajas demasiado. O que no aceptas que ahora vives en otro sitio.
Hay quien está peor y viaja todos los días, o quien lo asume y viaja sólo cada dos semanas.
Esta semana debería ser la última en la que se necesite presencia al 100%. A partir de ahora igual toca por fin la vuelta a casa.
Teóricamente.
jueves, 5 de septiembre de 2013
Todo por el trabajo
Que disfrutéis el fin de semana.









