jueves, 14 de febrero de 2013

Entrevistada

Hacía mucho que no ponía fotos mías en el blog, supongo que desde que nació la privacidad en la red a través de Féisbus y luego cuando conocí a Niño Desgraciaito que incluso ponía algunos nombres con iniciales.
Antes de eso mi blog era un diario, con un detalle pormenorizado de las cosas que me pasaban y con muchas fotos personales, mías y de otra gente.
Al principio dejé de ponerlas porque a la gente empezaba a sentar mal salir así a pelo en Internet. Luego resultó muy aburrido salir sólo yo, y al final, supongo que como todo, ha ido evolucionando, y ya casi no lo echo de menos.

El caso es que, para el que no lo sepa, me han entrevistado en el Zirkus. Supongo que tenían que cumplir con el cupo "chica inmigrante española en Alemania huyendo de la crisis". Durante la entrevista me hicieron muchas preguntas en las que querían que contara cómo era todo antes de venirme y por qué me vine. Sintiéndolo mucho, para eso tengo mi historia y tampoco me apetece salir contando lo de los contratos de 13 horas o las razones últimas por las que me fui del circo. A quien quiera en persona se lo cuento, pero después de firmar muchísimos papeles a saber si no me ponen en la web principal de la empresa como a mi jefe y los que picaron la otra vez
Salgo bien, creo. Según mi madre, que dice que no es amor de madre, lo mejor es que se me ven los ojos "del color que son". No sé de qué color iban a salir, pero eso le preocupaba mucho. 
Por mi parte me veo bastante torpe, como diría Elena, muy dulce. Dulce en el sentido de "buah, qué mal habla la pobre extranjera, parece lela". Creedme que aún así es mejor que salir con mi acento granaíno, porque por lo menos en alemán no me reconozco mucho, pero cuando he visto grabaciones mías en español mi acento me parece horroroso. Está feo que lo diga yo, pero de verdad no sé cómo los padres, y en especial mi madre, me han dejado crecer con este acento. Lo escucho en otras personas y pase, pero en mí... es como si nada inteligente pudiera salir de ahí. 
Bueno, no sé cuándo estará todo listo ni dónde lo publicarán. Sólo que si vais a una feria de empleo en Alemania y me veis, tengáis un poco de piedad. Y sí, se puede tener un C2 y decir "ich habe gewesen".

martes, 5 de febrero de 2013

El AVE en Alemania

Para empezar en Alemania se llama ICE (Intercity-Express) y va bastante, pero bastante más lento. Pero la gran diferencia y la gran ventaja es la flexibilidad.
Es caro de cojones, igual que en España, pero el punto fundamental es que el billete no tiene sitio reservado, a menos que lo tenga, y entonces ese sitio sólo vale para un horario, pero se sigue pudiendo montar en cualquier otro horario sin asiento reservado durante todo el día.
Parece un lío, pero le da la vida. Para los viajes de trabajo se acabó el tener que ir corriendo a cambiar los billetes, el "¿quedarán plazas o tendré que esperar a mañana?", el "me voy ya que si no lo pierdo".
Es algo que en España seguramente ya no se pueda implantar, en parte debido a la mentalidad (me veo a la gente encerrada 3 horas en el baño del AVE) y en parte a los pañales en los que estaba el AVE en general cuando el 11M.
No culpo a Renfe de querer tomarse la seguridad más en serio, lo cual sin tornos y sin pamplinas no es posible, pero si algo nos ha demostrado la práctica es que los malos siempre ganan. Bueno, no es que ganen, pero tienen toda la paciencia del mundo para pensar cómo saltarse nuestras normas de seguridad y jodernos la vida. Y mientras, lo que hay es que vivir y disfrutar.
Y uno de los grandes asuntos pendientes del ferrocarril español es la flexibilidad. No sólo entre AVEs, no seamos elitistas, sino en general.
Ya se han dado los primeros pasos, la última vez vi en la estación de Granada que había quitado el arco de rayos X y que los padres podían volver a subir al tren a dejar la maleta de sus niños y darles los besos como antaño. Pero de aquí a usar un Interraíl y que no parezca una locura, como en el resto de Europa, vamos, queda todavía mucho.
Esperemos que la crisis haga a nuestros políticos y empresarios viajar más, y no sólo robar más, y aprender a valorar las virtudes de la libertad a la hora de viajar en tren.
Porque si encima de caro está enjaulado entre normas, entonces para qué.

domingo, 3 de febrero de 2013

El límite del frikismo

Muchas veces he pensado que había llegado al límite del frikismo con las pelis.
Ya he visto infinidad de pelis japos con el Marommo, es decir, son tan lentas en general que se hacen infinitas, capítulos de IT Crowd sin subtítulos en los que nos hemos tenido que encomendar a la santa Reina Isabel II para entender lo que dice el puto negro, pero luego te meas con él, y el otro día vimos una peli en bávaro y hasta estuvo bien, como tenía subtítulos en alto alemán parecía incluso fácil.
Pero lo que no había llegado a ver era una peli en un idioma que no entendía, con una historia que no entendía... wait, hasta aquí podría decirse que Rare exports lo cumple,... de dibujitos Disney pero con un montón de sangre.
Y es que lo raro de esta película no es que sea en indio con subtítulos. A día de hoy te ponen lo que sea subtítulado y te lo tragas. No, lo más raro es que empieza con su castillito Disney, sus dibujos a lo Tarzán (qué pectorales, qué mono) pero luego a la primera de cambio se cargan a uno a puñetazos y sale toda la sangre. Y no es lo último que pasa.
Así que, sin llegar a espoilers, lo más impresionante de esta historia es lo Bollywood que es, para ser a medias Disney, y que se podría muy bien llamar "Arjun: el Príncipe de los Gitanos". Porque a mí lo de los rasgos indios (de la India) no me ha convencido mucho, pero es que lo de las ostias y la sangre sólo se explica con que los niños allí estén más acostumbrados a la violencia en las películas. Porque me imagino yo esto en las salas americanas y en seguida llegan los de Protección de Menores a desalojar el cine.
Voy a recomendárosla, porque creo que es una pieza única. A mí me costó un montón seguir los nombres, pero luego te acostumbras. El malo es el malo malísimo, el bueno es el bueno porque es el más guapo aunque parezca un poco lerdo y los buenos hagan tonterías, y poco más.
Si la estrenan en España avisad, que tengo mucha intriga por la edad permitida que le ponen.

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lunes, 28 de enero de 2013

V de Vendetta

Anoche vi por fin V de Vendetta. Para haber sido una película que ha marcado tanto mi vida, he tardado bastante realmente.
En realidad me alegro de no haberla visto antes, porque lleva razón.
Cuando el #15M estuve ahí, de pie, horas y horas, esperando que pasara algo, que hubiera alguna reacción por ir de forma pacífica. Nos tendrán miedo, nos escucharán. Pero nada.
Se han reído de nosotros y lo peor es que se siguen riendo en nuestra puta cara. Los unos y los otros.
Por ahora la única solución que existe para que las cosas cambien no es pacífica, es puramente violenta.
Pero, ¿por qué nunca pasa nada? Pues porque no queremos.
Un año y medio después de aquello aquí estoy, en otro país. Enganchanda a los Consejos de Ministros de los viernes, a las noticias y al tuiter, esperando todavía que pase algo. Que la gente un día se levante y sea distinta, que sea mejor.
Pero no va a pasar solo. No me he quedado a cambiarlo y no espero que nadie sea diferente.
Fuimos la generación de las manos blancas y de la Puerta del Sol. No nos educaron en la violencia, sino en rechazala. Quien más quien menos en España ha sufrido el terror cerca y no querría por nada del mundo repetirlo. No se puede esperar que de un día para otro cambiemos y nos volvamos terroristas, ni siquiera que dejemos de ser unos chorizos de corazón, orgullosos de nuestra picaresca.
Pero todo llega. Es cuestión de tiempo. Y si ahora no lo somos, quién sabe cuándo empezaremos a serlo. Cuándo se equilibrará la balanza, o se desequilibrará, y acabaremos como en Grecia. A tiros con el Parlamento por no haber sabido cómo arreglarlo antes de llegar a eso.

Remember, remember, the fifth of november...

miércoles, 23 de enero de 2013

Las horas extras

Hoy le hemos intentado explicar a los Kollegen alemanes que en España las horas extras no se pagan. Que, en general, es una cosa que se hace "porque te gusta mucho tu trabajo", por miedo a que te echen, porque sí, porque hay achuchones... continuos, o por cualquier otra razón para ellos injustificable. Y no sólo es que no se paguen, es que tampoco se compensan en tiempo libre.
Ellos estaban erre que erre, que es que en Alemania eso no pasa porque la ley lo impide. No, si en España la ley también lo prohíbe, pero se hace. Se puede ofrecer una jornada de 60 horas semanales y como muchísimo pagar 25 horas extras mensuales. ¿Y por qué? Pues porque no se pueden hacer más de esas, legalmente.
Al parecer aquí no es sólo que haya una ley, vamos, qué novedad, sino que la ley implica que tu jefe también es responsable de las horas que haces de más. Ahí ya cambia la cosa. No es que si un día te quedas más de 10 horas en el curro sea ilegal, es que si a la salida a las 10 de la noche estás tan cansado que te pegas una ostia con el coche y atropellas a alguien, no sólo se te cae el pelo a ti, sino que tu jefe responde con su patrimonio personal y entiendo que con algo más si toca.
Desde luego el juego cambia bastante, más aún cuando supongo que la gente en ese caso dirá de verdad que salía del trabajo, y no lo justificará con "no, si yo pasaba por ahí a la vuelta del gimnasio" o alguna cosa que se nos podría ocurrir a nosotros mentidores.
En fin, un tema más en el que ellos pensarán que somos un país bananero y nosotros pensaremos la suerte que tenemos de estar en un sitio donde, aunque haya gente que pierda 100 horas extras con el cambio de año, al menos se sabe que las tenía y las hubiera podido coger. O que se las pagaran, ¡válgame!
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Buscando en Google trabajo tirarse de los pelos

miércoles, 9 de enero de 2013

Un día en Kassel

¿Por qué hay Ampelmann en Kassel si nunca fue del este?
Hay días en los que las cosas se tuercen desde por la mañana y parece que no van a terminar de enderezarse.
Hace dos meses me planificaron una reunión el día 9 de enero, por la mañana. Por cosas de la vida, cuando fui a mirar los billetes resultó que por la hora tenía que coger el tren de las 6.14 por no llegar 15 minutos tarde con el de una hora después.
Bueno, como soy española me aguantaré para que no piensen que no me gusta madrugar.
En navidad me di cuenta de que el viaje coincidía con el aniversario. No pasa nada, como tengo un maridito maravilloso, me lo echó en cara solo un par de veces, no hasta la muerte como hubiera hecho yo, claro.
Esta mañana por fin llego, todo bien, el metro perfecto, tenía tickets (que no hacen falta, de eso me he enterado después), y no es mi tren. Bueno, sí, pero no parece un ICE. Total, pregunto, me monto, siéntese usted donde quiera, y al rato ya dicen que es que es de sustitución, pero que vamos a llegar en hora igual.
Mareo con el móvil, me duermo (dos horas) y cuando me despierto dispuesta a ver los emails del curro y mis cosas, salimos de un túnel, espero para que haya cobertura y se para.
Así media hora, ya dicen que no vamos a salir, que se ha roto la locomotora y que vendrán a remolcarnos.
Ya sé que no tiene nada que ver, pero no dejo de pensar que eso de que viniera empujando todo el rato por detrás no podía ser sano ;)
Ya nos dan Buenas noticias, ¡nos evacúan!
Y ahí es cuando intento avisar de mi retraso y resulta que no hay señal. Llamadas, mensajes, wasap. Al final resulta que se ha suspendido la reunión así que no hay prisa. Bueno, ni razones para estar en ese tren, claro.
Así que así he echado el día. Al final la reunión no ha sido tan mala, he adelantado lo que estaba previsto para el lunes que viene y me he echado unas risas en el baño. Hay que ver lo que les gusta aquí poner cartelitos de esos de usar la escobilla, pero a lo ingenioso. 
A la vuelta como no podía ser menos casi pierdo el tren porque hemos ido en tranvía y ha tardado una eternidad. Estoy convencida de que un taxista cabrón no habría sabido dar tanta vuelta.
Y para terminar, para que me cubra el trayecto en metro el billete de tren, no puedo pedir la devolución en el momento, habrá que mandar una carta.
Ale, pues nada, con esto y un bizcocho, casi que a la cama, que me va a explotar la cabeza.

martes, 8 de enero de 2013

Un año juntos

Hay gente muy romántica, gente romántica y luego está la gente que se olvida de su primer aniversario de bodas y se busca un viaje de trabajo justo ese día que dure desde las 6 de la mañana hasta las 20 horas.
Está claro que yo pertenezco al último grupo y, aunque en este caso el viaje no lo haya planeado yo directamente, tampoco puedo decir que no he tenido tiempo estos dos meses para darme cuenta y pedir cambiarlo.

El caso es que mañana se cumple un año desde que nos casamos el Marommo y yo. Ahora que se dice que estamos embarazados, supongo que lo correcto también es casarse en plural.
Lo pasaré en Kassel, más al norte de Alemania, aunque más bien podría decirse que lo pasaré en tren recuperando horas, porque al final el viaje va a durar seguramente más que la propia reunión (si me dan de comer, si no, no).

Ha sido un año muy intenso. Empezamos estando otra vez unos meses a distancia. Se ve que cinco años no fueron suficientes y para celebrar la boda qué mejor que recordarlo tomándonos 2000 km.
En realidad se pasan en ná, cuando te quieres dar cuenta ya estás haciendo de nuevo la mudanza y luego parece que siempre hubiera sido así, los dos juntos en Múnich, con el frío, la cerveza y montando en bici.
La celebración costó pero llegó. Tarde, doble y puede que para algunos mal. Supongo que se podría haber hecho mejor, pero se intentó compartir con la mayoría de la familia, que en estos tiempos no es poco y que ni siquiera nos habían visto después de la boda en muchos casos.
El tema laboral para mí ha ido muy bien, para el Marommo aún está arrancando, pero creo que el cambio de aires ha ayudado mucho. Supongo que no es bonito tampoco hablar de eso en un aniversario, pero bueno, ya que fue la razón principal para casarnos creo que se ha ganado su lugar aquí.

Personalmente... personalmente no os lo voy a contar, que es muy íntimo. En resumen estoy muy bien, creo que estamos muy bien, casi nada ha cambiado y casi todo. Una vez que me acostumbré a decir Mann ahora lo que me queda es acostumbrarme a decir marido, ¡pero es que cuesta!
Espero que el año que viene también pueda echar la vista atrás y, aunque con menos novedades, el balance sea tan positivo.
Porque sentimentalmente merece la pena, pero es que económicamente ni te cuento...!!
Fuera coñas, me alegro, aunque tuviera que ser en Gibraltar :)

lunes, 31 de diciembre de 2012

2012

Este fue el año en el que me casé, en el que emigré y en el que tampoco me quedé embarazada.
El año en el que cambié de trabajo y en el que entraron en mi vida María y Elena, para quedarse, espero.
Un año que empezó con muchas incertidumbres y que termina mucho mejor de lo que esperaba, contenta, en un país nuevo muy acogedor y con la posibilidad de haber viajado muchas, quizás demasiadas, veces a España para ver a la familia y los amigos.
El año que empieza tiene un número muy feo, pero esperemos que traiga lo mejor a los que están aquí y nos dejen seguir disfrutando de lo bueno a los que estamos fuera.
¡Feliz 2013 aventurero!

sábado, 29 de diciembre de 2012

Despidiéndome del primer año de casada

Creo que las despedidas de soltera no se cuentan, o eso tengo entendido, así que esta vez en vez de compartirlo voy a hacerlo como tradicionalmente, el que se meta en el blog que lo lea y el que no, no. Todo empezó como la típica cena de navidad de amigas, eligiendo fechas, sitios, menú,... Al final cayó un mexicano en el que no había estado nunca.
Qué cabronas que llegan tarde y con cosas. Ensaladas, flautas, nachos.
Al parecer cuando todas tus amigas se ponen de acuerdo para ir de un mismo color no debes pensar que eres una pringada, sino empezar a sospechar.
Un juego sorpresa, qué suerte tengo. Chupitos, tequila, margaritas.
Un bar donde hacerse fotos de perfil como de cárcel. Un bar todo de madera, mear en el baño con una desconocida, unas partidas al futbolín. Un guapo joven yogurín y al que le gusta Sabina.
Hubo un negro pero no fue gigoló.
El año próximo repetimos, eso sí, si no se casa ninguna ya tenemos a la elegida.

viernes, 14 de diciembre de 2012

La Navidad en Alemania

Ahora que ya se acercan las Weihnachten, que todo está nevado y que se apetece incluso un Glühwein de vez en cuando, se empieza a notar un poco la morriña. 
Va llegando poco a poco, un día es ver los indicios de una cena de Navidad, otro que te has perdido un amigo invisible (aunque aquí lo hemos hecho igual, claro, un Wichteln en toda regla, con regalos buenos y malos, bueno, casi todos buenos), una tarde que un amigo trae turrón de Suchard (aunque en casa nunca lo comas, no importa), y así poco a poco te das cuenta de que tienes ganas de volver a casa.
Me preguntó cómo será vivir en la piel de la gente que pasa las fiestas en su propia casa. Es decir, hay gente a la que va la familia a su casa. Algunos son canarios, pobrecitos, solos pero con su sol y su bañarse en Año Nuevo, jeje, pero otros... ¿son todos abuelos? ¿Hay que esperar a ser abuelo para pasar las fiestas en su propia casa? ¿O simplemente vale con tener a la familia cerca y no tener que viajar para tener esa sensación?
No sé, comprar un árbol y que dure toda la Navidad, montar un Belén y que no sea sólo para decorar en diciembre, el moderno centro-de-mesa-colgador-de-puerta de los alemanes...
Ahora que no sé todavía los planes, si subiré a Madrid, si no, incluso casi el día del vuelo, sólo pienso que al menos se ha cumplido lo que deseé el año pasado: que no hubiera pasado otra Navidad en la que verme de brazos cruzados, esperando mi suerte.
Bienvenida a Alemania, und frohe Weihnachten!