miércoles, 23 de mayo de 2018

Cosas que ya no me molestan de tener perro

Hace ya cuatro años que tenemos a Asche y me he dado cuenta de que ya hay cosas que me parecían negativas de tener perro y ahora me dan igual o me compensa más tenerla de lo que me molestan.
Aquí una lista:


Cosas que ya no me molestan de tener perro:

- El olor a perro.
Cuando cogimos a Asche, una de las primeras cosas que le dije al Marommo es que el olor a perro me disgustaba.
Él dijo que a él no solo no le disgustaba sino que le gustaba, le daba cariño.
Pensé que estaba loco.
Ahora me gusta el olor de mi perra. Porque no es cualquier perro, es la mía y la quiero y me gusta un montón achucharme con ella.

- Recoger mierdas de perro.
Antes me daba bastante asco eso de ir con la bolsita. Y no pensaba en que los perros también vomitan.
Ahora además es que tengo hijos.

- Salir a pasear al perro de dos a tres veces al día.
Antes creía que un perro me quitaría mucho tiempo y eso me agobiaría.
Ahora soy una yonki de salir. Si no salgo dos horas al día a la calle, empiezo a ponerme nerviosa. Aunque cada vez sea más complicado por el resto de la logística, ya no me importa ni siquiera salir a las once de la noche, lloviendo, para que haga el último pipí. En cualquier caso siempre eso es mejor que a las seis de la mañana.

- Los pelos.
Eso en realidad ya no me molestaba tanto. La gata vivió 17 años y yo lo recuerdo mucho peor porque era imposible que no se subiera en todos lados y la cogíamos encima.

- La playa.
No poder ir a la playa tanto rato teniendo perro, echar el día como antes, es lo que peor he llevado. Sin embargo, he aprendido a apreciar los paseos por alrededor y el ir con ella a las playas donde se puede.
Lo que sí me gustaría es que la gente no fuera una guarra y no dé razones para que las playas donde se pueda sean lo peor, hasta tal punto de que sean de bandera roja permanente donde es peligroso hasta acercarse al agua.


Cosas que aún me molestan de tener perro:

- El olor a perro mojado.
¿Te molestan los pedos? ¿Dejarías de tener pareja porque en algún momento se tirará pedos?
Pues con un perro es así. Sabes que cuando se moje olerá mal, pero va en el paquete. Luego se seca y la vida vuelve a la normalidad, pero molestar, molesta.

- Pisar una mierda de perro.
No por tener perro esto deja de molestar. Las mierdas que la gente no recoge de sus perros son lo peor que nos pasa a los dueños de perros, porque nos deja a todos mal y demuestra lo guarra que es la gente.
Eso sí, mi perra aún no caga cristales y ya la hemos tenido que llevar cuatro veces de urgencia por cortes con restos de botellas o jarras de cerveza, así que la gente es guarra tenga o no perro.

- Que me chupe un perro.
Reconozco que con la mía tengo una cierta tolerancia si hay algo de roce, pero sigo sin ver lo de darse besos con el perro o que me chupen en general. Por ahí no paso.


No sé exactamente cómo hubiera sido tener un perro en Madrid, pero desde luego tenerlo en Múnich ha sido muy diferente. 
Poder salir al parque y llevarla suelta (no siempre debiendo, hay que reconocerlo), llevarla a restaurantes, al lago, con la bici... Cada vez que vamos de vacaciones encontramos nuevos sitios donde ir con ella y se disfruta también un montón, pero no es igual. 
Aquí no tengo que preocuparme tanto de que a la gente le dé miedo, generalmente pasa solo con los niños.
Lo que sí tengo claro es que al principio era de él y ahora somos todos de ella 😃

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Y así era: La vida en un minuto

martes, 20 de febrero de 2018

Reflexiones a medianoche: el espíritu aventurero

Cuando llegué a Múnich hace seis años, una chica que llevaba ya tiempo, y ahora es una buena amiga, me dijo que ella había dejado prácticamente de juntarse con españoles porque todos se volvían.
Ahora acabo de darme cuenta de que de la gente que conocí justo cuando llegué, aún no se ha ido ninguno. De hecho, la mayoría han empezado a tener hijos aquí.
¿Qué ha cambiado? ¿De verdad este espíritu aventurero va a tener solución?

miércoles, 3 de enero de 2018

Año nuevo, teta nueva

El otro día vino a verme un amigo con el que no tenía contacto desde hacía mucho. Resultó que apenas sabíamos el uno del otro, pero al menos él a través del blog había podido ir siguiéndome un poco la pista. 
Ahí me di cuenta de la panzada de tiempo que hace que no escribía una entrada nueva. 
Supongo que el final de año de 2017 se podría resumir más o menos rápido.
He tenido un hijo nuevo. Mi hijo mayor no está bien. Tampoco hay que montar un melodrama, pero digamos que el último trimestre no ha sido el más feliz de nuestras vidas. Por suerte ya parece que vamos saliendo del bache y nos podemos centrar en disfrutar del pequeño gordito que no para de coger peso a base de teta, y de buscar un equilibrio con los dos hermanos y la perra. 
Como decía una amiga, durante algunos días fue el bebé más ignorado durante su embarazo, así que habrá que ponerle remedio ahora que está fuera. 
No sé si llegaré con él también a los 20 meses, es demasiado pronto para saberlo, pero al menos lo intentaré.
Y sólo espero que poco a poco la gente deje de preguntar: «¿Y la niña para cuándo?». Porque todos sabemos que esto es Ley de Murphy y hay familias muy numerosas buscando precisamente la variedad que no llegaba.
A todos, feliz 2018. Que nos traiga mucha salud y mucha fuerza. 
Y gracias a los que habéis estado ahí estos meses.

martes, 11 de julio de 2017

¿Y cómo es la publicidad electoral vista desde fuera?

Desde hace un tiempo en Múnich han ido apareciendo carteles electorales en previsión a las próximas elecciones generales del próximo 24 de septiembre.
Hasta ahora no me había fijado mucho porque en las locales suelen ser temas más cercanos y los eslóganes no son tan exagerados, o las promesas son un poco más creíbles.
Esta vez sin embargo me han llamado varios carteles la atención.

El más llamativo es éste del SPD (Partido Socialdemócrata de Alemania), en el que prometen guarderías y centros de infantil GRATUITOS. 
Eslógan: "Correo para usted. ¡Por centros de infantil gratuitos!".
El apellido del candidato del SPD es Post = Correo
El tema de la falta de plazas de guardería e infantil es muy recurrente en Alemania y creo que todos los partidos llevan alguna propuesta en sus programas. Por desgracia, esta promesa en la ciudad de Múnich es para echarse a reír. Estamos hablando de una ciudad en la que el alcalde ya es del SPD, donde hay muy poco paro (un 3,8%) así que la recaudación debe ser la máxima del país prácticamente, y sin embargo las guarderías públicas a tiempo completo pueden costar hasta 487 euros al mes para una familia donde los dos tengan trabajos razonablemente bien pagados, y las privadas rondan los 800€ al mes fácilmente. Hasta ahí para lo que podríamos esperar de centros "gratuitos" a nivel nacional. Es cierto que hay gente que no paga por la guardería pública, si los ingresos de ambos progenitores no llegan a 15.000€ al año. También es verdad que si estás en esa franja y tienes hijos, estás muy pero que muy jodido para llegar a fin de mes en esta ciudad.

Por otro lado están los eslóganes que no prometen nada pero lo prometen todo. Ahí está el de la AfD (Alternativa para Alemania). "Nosotros mantenemos lo que la CSU promete". La CSU (Unión Social-Cristiana de Baviera) es el partido de la Merkel en su versión bávara y más conservadora. 
En este caso está el cartel al lado de la CSU para que puedas ir a la charla a escuchar qué prometen.
¿Y qué promete la CSU? Mire usted los carteles de ese partido, que no tenemos hueco para ponerlo, pero le prometemos que nosotros sí lo haremos. Toma esa, marketing político.

jueves, 11 de mayo de 2017

Por qué sí importa lo que escriba un viejo verde

Estos días ha habido una polémica por un artículo de Pérez-Reverte en el Semanal XL, llamado "Cristina Hendricks y nosotros".
Para mí el resumen de la historia sería: 
Soy famosa y estoy de visita en Madrid cenando tranquilamente con mi marido, cuando viene un tipo que ha estado señalándonos con los amigos a interrumpir la cena y pedirme un autógrafo (el tipo puede estar bebido, pero no se sabe seguro). Le digo que no, gracias, que estamos cenando.
El tipo se vuelve con sus colegas y se pasan el resto de la noche criticándonos a los dos, en especial a mi marido por ser un tirillas. 
Cuando ya he terminado de cenar, me hago fotos con los camareros y resto del personal que me han tratado tan bien durante la cena.
Al día siguiente uno de ellos hace un artículo criticándolo en una revista de tirada nacional del país.

Ahora nuestro papel como padres es decirle a nuestros hijos que no importa su físico, que como mujer no deben tener complejos por su cuerpo (por muchas o pocas tetas) y que como hombre no tienen por qué estar cachas para triunfar. Para que llegue un subnormal a escribir ese artículo.
Cuánto daño se puede hacer en un momento y que salga gratis.

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El Mundo Today:

domingo, 12 de marzo de 2017

Manualidades II: Cubo de cartón para formas geométricas

Llevo un tiempo dándole vueltas a comprar un cubo de esos para niños para meter formas.
El que más me gustó resultó llevar una laca tóxica, así que vuelta a empezar. Además ya teníamos bloques que nos dio una vecina, así que sería comprar lo mismo otra vez. 
Al final me vi fuerte después de la lavadora y hoy me he puesto mientras el bicho se echaba la siesta y lo he hecho de cartón del tirón.

Materiales:
- Una caja de cartón no muy grande
- Una lámina de cartón para la tapa
- Cutter y tijeras
- Cinta de embalar
- Rotuladores o acuarelas para dibujar los filos de las formas
- Bloques con formas geométricas (los nuestros son de Haba


Resultado:
1. Recortar las formas en el lateral de la caja desmontada

2. Montar la caja y recortar solapas superiores

3. Recortar formas en la tapa

4. Voilá!
Idea y motivación:

Manualidades I: Lavadora de cartón

Hace tiempo que a Rano le encanta jugar con la lavadora. Desde que comenzó a andar empezó a ayudarnos a meter la ropa dentro y a sacarla. Bueno, más a sacarla que a meterla, pero llegó un momento que aprendió el orden de todo y se ponía a hacerlo solo en cuanto tenía la ocasión.
Todo fue bien hasta que tuvo suficiente fuerza para mover la rueda. Ahí empezó a ser peligroso porque cambiaba de programa a mitad de lavado y se reiniciaba.

¿Solución? Hacerle su propia lavadora.

Materiales:
- Una caja de cartón grande
- Una lámina de cartón tan grande como el lado ancho, para hacer el frontal de una pieza
- Papel transparente para el cristal de la puerta
- Cutter y tijeras
- Cinta de embalar
- Tapones 
- Clips para cartas (para sujetar los tapones y que los botones giren)
- Bola extra: su padre le imprimió dos ruedas como las de la lavadora (obviamente opcional)

Resultado:
Atención al detalle: ya tiene su ropa sucia dentro

jueves, 23 de febrero de 2017

El ser humano es un ser social

Hace aproximadamente dos años ya, la mitad de mi empresa se fue a la mierda.
Antes de entrar ya nos había comprado un consorcio francés, pero todo siguió funcionando como si nada durante un tiempo. Hasta que las cosas empezaron a ir mal, los números empezaron a no cuadrar al final del año (los de nuestros clientes tampoco) y se empezaron a tomar medidas.
Medidas tan buenas como quitar los refrescos, que antes eran gratuitos, el cesto de fruta semanal o cancelar una fiesta de Navidad que costó más en reservas perdidas que en devolución del alquiler del local. No llegamos al punto de poner papel higiénico del barato, como vaticinaron algunos compañeros, pero estuvimos cerca.
También debió haber cambios que desconozco, porque a mí todavía no me ha afectado mucho, pero la mitad de mi departamento decidió irse en pleno a la competencia.
Por suerte, o por desgracia, a mí me pilló preñada y como éste es un mundo maravilloso en el que eso no afecta nada, me vi con la decisión dada de quedarme en la empresa y aguantar el tirón hasta la baja maternal.
Al final la baja no fue tan larga como planeaba, un mes y medio antes del parto y cuatro meses después, pero a la vuelta ya sólo quedábamos unos 10 compañeros de lo que antes éramos casi 40 personas. Ahí es nada.
Lo primero que noté es que no tenía con quién o cuándo ir a comer.
Parece una tontería, pero fue el primer gran cambio. Además de que tenía que hacer más piña con gente a la que antes sólo saludaba, de repente mi grupillo había desaparecido.
Ayer caí en esta reflexión porque por fin puedo decir, después de dos años, que todo ha vuelto a su cauce.
Hemos encontrado otro ritmo, ya no vamos a las 11.30 h como antes sino a las 12.30 h pasaditas, con hambre muchas veces (lo sé, visto desde España es prontísimo igual), pero ya volvemos a esperarnos, a contarnos a veces cosas personales, a saber dónde vive quién.
Es curioso cómo algo que me parecía el fin del mundo (o de mi carrera laboral en esta empresa) ha podido adaptarse lenta pero continuamente.
Y digo yo, ¿qué más da en el fondo comer solo o no tener con quién hacer la pausa del café? Pues por alguna razón, sí que da.
Así que habrá que aceptarlo, incluso los ingenieros introvertidos somos seres sociales. Aunque a veces no nos guste reconocerlo.

viernes, 17 de febrero de 2017

Igualdad para lo bueno y para lo malo

Estoy leyendo la campaña de lo de #AMíTambién y creo que esta vez Barbijaputa no lleva razón.
Si queremos igualdad también tiene que haber Espes, Cifuentes y Hillarys.
Porque no es verdad que las mujeres somos unas pobrecitas víctimas. También somos unas hijas de puta, y eso está bien. 
Si queremos que se nos tome en serio tendremos que estar en todos lados haciéndolo bien pero también haciéndolo mal. Estando, simplemente.
O qué pasa, ¿que si una mujer no hace correctamente su trabajo para eso es mejor que lo haga un hombre? Perdona, pero no. 
Además, ¿quién decide qué está bien? ¿Cuándo sus políticas son suficientemente feministas? ¿Quién promulgaba que Hillary era igual de mala que Trump?
El problema de creer que puede haber otras políticas u otros partidos mejores que hagan políticas más igualitarias es que, si confiamos en la izquierda, nos quedan imágenes como ésta:

¿Dónde están ahí las mujeres?
Por supuesto que preferiría mujeres que no hicieran políticas machistas, pero mientras sí y mientras no, que haya las que se lo ganen. 
Nuestra responsabilidad es que lleguen los mejores, para todos, y dejar de ponernos piedras en el camino.