La perfección alemana

miércoles 14 de marzo de 2012
La verdad que sería más correcto llamarla la perfección alemana percibida.
Porque otra cosa no, pero de lo que sí me ha valido la reunión de hoy en Viena ha sido para darme cuenta de lo fácil que es echar por tierra todas las buenas intenciones y las cosas bien hechas que yo les daba por supuestas a los alemanes.
Al parecer es una cosa estándar, que si el jefe o el responsable de un grupo de personas es un desastre, las cosas se hacen poco, mal y tarde. Lo digo también por mí, que cuando me ha tocado llevar algo que me venía grande al final ha ido todo como a trompicones y eso tampoco está bien. Pero vamos, en este caso me refiero a que la obnubilación que sentía al principio en el trabajo, con su control de versiones, sus proyectos en red y tó la pesca, al final se queda en que la gente no comenta qué ha cambiado, no actualiza el historial y duplica ficheros con nombres absurdos como "Hoja BB_1". Ya lo próximo sería nombrar a las variables como aux_1_a_temp y podría ser cualquier empresa española.
El caso es que no sólo ha sido un viaje esclarecedor en la parte profesional, sino también en la práctica. El pobre de mi compañero, que me habían avisado que tuviera cuidado de no perder, no se ha perdido a sí mismo pero sí a su cartera. Como hay millones de policías en Baviera sin nada que hacer, había una pareja pidiendo documentaciones en el tren al pasar la frontera. Ser seremos UE, pero por si acaso que los moros no pasen, no?
Bueno, gracias a eso nos hemos enterado pronto de la pérdida, pero no ha servido de nada. Dos horas después y 15€ de saldo más pobres, hemos llegado a Múnich y nos hemos ido a casa sin haber podido ni bloquear la tarjeta de crédito ni llamar a la estación de Salzburgo para saber si habían encontrado la cartera en la estación. No digo que durante el viaje en tren no tenga excusa, que si la cobertura, que si el menú no me entero... ¿pero una vez en Múnich? Vamos, a mí que estas cosas me han pasado en varios países ya, recuerdo que la última vez en cosa de 2 minutos (todo gracias al iPhone de cierto compañero, todo hay que decirlo), sólo con mi DNI y mi nombre tenía bloqueadas todas mis tarjetas. A lo mejor no es la mejor solución, pero desde luego es la más segura. Aquí no, que si nombre completo, fecha de nacimiento, número de cuenta, número de identificación del banco... y al final para nada.
Eso sí, la corrección no la pierden. Porque yo ya me habría estado cagando en su puta madre y gritando que vaya puta vergüenza de banco, y el alemán no. "Muchas gracias, muy amable. No, nada, que cuando lo consigan me llaman".
Lo mismo es que aquí si encuentran tu cartera no pasa nada y no te roban, que todo puede ser. Mañana os cuento.
¡Buenas noches!

De la emigración a Alemania y otras tontás

domingo 11 de marzo de 2012
El otro día me preguntaba una amiga que qué opinaba del reportaje de El Follonero sobre venirse a Alemania y que por qué no hablaba de eso en mi blog en vez de cosas tontas como qué he comido o si en mi trabajo jugamos al futbolín.
El caso es que lleva parte de razón. Ahora que estoy aquí siempre cuento tontás y luego parece que al fin y al cabo no me importa demasiado lo que está pasando y claro, eso tampoco es verdad.
Lo primero del programa decir que me parece fatal que mientan. Una cosa que vi antes de venir aquí y que me sorprendió más que cualquier otra, es que el descanso en el trabajo es un derecho, pero también una obligación. Aquí corresponden 45 minutos de descanso para una jornada de trabajo normal, que no está incluida en las horas de trabajo. Normalmente se usa para comer, pero no puedes no hacerla. Es decir, que no puedes coger y decir "pues yo como en 15 minutos delante del ordenador [como se veía en el vídeo] y salgo media hora antes". No, de hecho en mi empresa y en todas las que conozco aquí en Baviera, cuando metes las horas trabajadas por días te descuentan automáticamente esos 45 minutos, los hayas trabajado o no, así que es mejor que no porque si no total te va a dar lo mismo.
Eso por ejemplo me hubiera gustado que saliera, para que la gente vea cómo es la mentalidad. Que las normas no son sólo para tener derechos cuando nos toca pero luego saltárnoslas cuando nos parece. No sé cómo es el mundo sanitario aquí, pero desde luego me hubiera gustado que más de un médico o un veterinario español viera cómo es esto.
Otra cosa que no me acabó de convencer es la chica esa que sale que cobra 700€ al mes por 30 horas de trabajo a la semana como camarera. Es una chica que se viene a Alemania "para ser azafata de Lufthansa". Eso es como ser azafata de Iberia en España, que digo yo que las señoras que ya están dentro pues no se van a jubilar mañana. Si me hubiera dicho que quería ser de easyjet o de Ryanair todavía, pero de una empresa que tiene 100 años casi pues no sé... El caso es que no se sabe si la chica hablaba muy bien alemán o no cuando llegó, pero no tiene pinta, cosa importante en general, y dice que ahora que ha aprendido sigue de camarera. Pues yo no sé cómo lo ve ella, pero en una ciudad como Colonia donde una habitación en el centro sale fácilmente por unos 300€ con todos los gastos incluidos, no me parece una locura cobrar 700€ por un trabajo que no es siquiera de 40 horas. No es para tirar cohetes, pero en Madrid puedes cobrar perfectamente lo mismo por jornada completa y para pagar ese alquiler tienes que vivir a tomar por culo.
En fin, no me quería enrollar tanto, pero sí que no quería dejar pasar el tema y al final que todo el mundo piense que aquí se estafa mucho más de lo que se cree. Claro que hay minijobs y trabajos de mierda, en los que también se cotiza por cierto, pero apenas se ve gente pidiendo, ni sin techo, y sabiendo el idioma o al menos bien inglés puedes ser mozo de almacén por 1500€ al mes en un pueblo del culo de Alemania. Desde luego si te vas a Berlín que es la ciudad más barata y con más paro juvenil, pues la cosa va a estar complicada. Pero como todo, vete a vender joyas a Cádiz a ver qué tal.

La comida más rara del mundo

lunes 5 de marzo de 2012
Bueno, bah, igual es un poco exagerar, pero reconoced que desde que estoy aquí he comido y/o bebido cosas bastante fuera de lo común e incluso de lo alemán. Y todo por integrarme.
Voy a tener que tener cuidao, porque a este paso me tiro por el barranco o me como cosas que no deban... comerse :P
La primera noche fue el chai picante. Calentico estaba bueno, pero cuando empezó a enfriarse eso no había quien se lo bebiera. Y luego los ardores, que eso es capítulo aparte.
Luego el sábado el comer una clara con limón y un brezen como único almuerzo. A lo lejos divisé una mezcla de queso con algo naranja y pan para untar, pero no lo comimos, aunque igual nos hubiera dao las fuerzas que no nos dio el resto, no?
Y anoche el cúlmen de lo absurdo: comer todo cosas que conoces, pero de una forma tan extraña que no sabes por dónde empezar. Por lo pronto aquí la peña pela las patatas cocidas como en el aire, pinchándolas con un tenedor y quitando la piel con el cuchillo como si estuvieras en pleno campo. Para ser gente que no come nunca con las manos, el hecho de no apoyarte en un plato me sorprendió bastante. Y luego se mezcla con verdurica cocida, que parece acelga pero no lo es, y con ensalada de endivias con vinagre. Yo qué sé, por poner ya podría llevar boniatos (patatas dulces, toma ya). Ah no, que eso lo lleva el estofado de ternera XDD
Hoy ya me he rendido, y cuando me han ofrecido comerme los restos de su cena me he dicho "total, algún día tendrás que acostumbrarte". Ellos intentan hacer comida sana, y la cosa empieza bien, que si champiñones a la plancha, que si zanahorias... pero con nata, que si Quinoa... ¿pero qué coño es eso? ¿Puede alguien explicarme qué hace un señor germano de raza superior comiendo una semillica que se cultiva en los Andes?
Bueno, por ahora seguiré con mi rutina, y mirando todos los días la carta del comedor de la empresa antes de ir, a ver si por fin dejan de sorprenderme los Käsespäzle, las bolas dulces rellenas como comida principal y las cosas que "no" pican.
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Actualización: esta vez por culpa mía propia, me estoy intentando beber un zumo de Pink Grapefuit. En la Wikipedia pone que es mezcla de pomelo y naranja dulce. Pues el pomelo lo ha catado, pero lo de dulce... suputamadre.

En mi pequeño palacio

jueves 1 de marzo de 2012
Pues eso, que ya estoy instalada. Bueno, en realidad no, y no es que esté como en la foto, pero ahora mismo estoy deshaciendo las maletas y está todo un poco manga por hombro.
Por lo pronto he puesto el abrigo en la percha de detrás de la puerta porque eso de tener una puerta alemana de cristal traslúcido todavía no me resulta del todo cómodo.
Ah, aviso a visitas: en las ventanas lo que hay son los estores esos guarros, nada de persianas, doble contraventana ni pollas.
La verdad que aunque no lo creáis, a mí que vengo del Jhony (transcrito por mi madre) me parece una pasada. No es que sea barata la habitación, pero tener un sitio con dos estancias separadas ¡reales!, con sofá de 3 plazas y una estantería tan grande que la cama de 1,40 parece individual, creo que está más que bien.
Por ahora los compañeros muy majos, me han dado té picante y me han ofrecido cenar, edredón y bayeta para limpiar, porque el anterior lo que viene siendo quitar el polvo como que no. Y eso que con tanto mueble blanco se nota un montón.
Ya os seguiré contando. ¡Buenas noches!

El tercer edredón

miércoles 29 de febrero de 2012
Hoy he ido a buscar el tercer edredón que he comprado en mi vida y que seguramente también abandonaré.
Es curioso cómo conforme pasa el tiempo cada vez me da más igual la calidad y la elección de las cosas. No es que me mude de un sitio a otro como un pajarillo, que mis buenas maletas tengo y fe de ello puede dar el Marommo con nuestra venida a Múnich, pero el caso es que al final ya sólo busco que sean cosas baratas, no demasiado y malas y, sobre todo, prescindibles.
Recuerdo que a mi llegada a Aachen todo fue del LIDL. Como el día que llegué no había edredones, me apañé con una manta, y como no había sartenes pues con una cacerola buenísima de fundición, que allí está cogiendo polvo en la cocina de mis padres en Graná.
En Madrid más de lo mismo, la última ya la sabéis. Básicamente heredé todo lo heredable del piso de Lope de Haro (¡gracias otra vez!), incluidos los cubos de basura, la jarra del agua y ese hule de frutas que tanto os encanta.
Y ahora, pues otra vez más. En lo que llevo aquí mañana será mi segunda mudanza. Bueno, técnicamente la primera si contamos con que lo otro fue venirme de España, pero vamos, lo que viene siendo mover todas mis pertenencias más cercanas de un sitio a otro.
Espero que al menos mis futuros compañeros sean tan majos como me parecieron y no me arrepienta el sábado de haberle cedido a la Andreonci a Edurne y al Andi.
Bueno, disfrutad de la primavera, que creo que va a pasar a visitarnos un par de días ;)

Las latas de atún

viernes 24 de febrero de 2012
A veces me pregunto si la torpeza es una cosa innata, o realmente se podría mejorar si le pusiéramos un poco de empeño.
En mi caso quiero creer que es innato, porque si no la verdad es que no tendría perdón de dios que me sigan pasando las cosas que me pasan.
Mi momento más memorable fue el de las latas de atún. Estaba yo con mi familia política masculina, uséase, mi cuñado, el Marommo y un amigo, haciendo la compra en un hipermercado, cuando fui a coger un par de latas de  atún. Así parece una cosa inofensiva, pero no. Cuando uno es torpe pasan cosas. Y pasó que cuando fui a coger la segunda, se me cayó otra del montón. Y cuando puse esa se cayó otra. vamos, que cada vez que cogía una se caían una o dos más, muy a lo Mr. Bean. No sabría decir cuánto tiempo duró, pero ya os digo que más de lo que razonablemente una persona normal tardaría en recuperar el equilibrio y más de lo que se tarda en pasar de sonreír a tener la risa floja y a pasar a decidir no ayudar para ver con gran expectación cuánto tiempo es capaz de durar la cosa.
El caso es que era la primera vez que conocía a uno de los presentes, y creo que nunca conseguiré que me vea de otro modo, cosas del directo. Unas veces mi primera impresión es mala porque me paso de borde (o de homófoba), y otras es mala de ridícula

¿Y que a qué viene esto? Pues nada, que me estaba haciendo un té y se me ha caído el cacharro de la sacarina dentro. Y no sé cómo, mojada una, mojadas todas las putas pastillitas.
¿Que qué hacía yo tomando sacarina y no azúcar como las personas normales? Pues eso, el gilipollas claramente.

Cogiéndole cariño

miércoles 22 de febrero de 2012
No sé cuál es el punto de inflexión en el que empiezas a cogerle cariño a una ciudad como si fuera tuya. No sé si es cuando paseas y te la conoces mejor de lo que creías, si es cuando te vas de vacaciones y vuelves o si es simplemente cuando ves una foto muy chula y piensas "y yo vivo ahí".
En Madrid tardé mucho en encariñarme. De hecho podría decir que no me fijé en ella hasta que me fui de Erasmus y al volver sentí que volvía a casa. Fue muy raro, porque me di cuenta de que ya no sentía eso por Granada. Incluso que a veces olvidaba decir Graná. Supongo que es como los amores, no puedes tener dos simultáneamente en el corazón.
Y con Múnich pensé que me pasaría igual. Tanto metro, tanta gente, todo tan ajeno. Pero no, dicen que en verano está preciosa y yo la recuerdo muy bonita aquel año que el verano cayó en abril, pero creo que no va a hacer falta que pase tanto tiempo.
Cuando se cae con buena gente y se dispone de tanto tiempo libre, todo viene mejor.
Ya sólo me queda superar lo de las escaleras mecánicas y el tener que dejar pasar un metro de lo lleno que va, y nuestra relación irá como la seda.
Besos desde las Germanias.

¿La crisis del pepino cuándo?

sábado 11 de febrero de 2012

¿BioOrto? ¿Por dónde queda el bioorto?
El otro día estaba comiéndome una ensalada y me di cuenta de que tanto el tomate como los cogollos de lechuga que estaba partiendo tenían el origen en España.
Deben ser cosas del subconsciente, pero al ir al supermercado me di cuenta de que los megapepinos tan extraños que tienen aquí también tenían el cartelito de "Ursprung: Spanien". Simplemente hasta ahora no le había prestado atención.
Entonces yo me pregunto: ¿y nosotros? ¿Nosotros también comemos nuestra fruta y nuestra verdura? Porque si tuviera que apostar diría que no.
Mi madre siempre dice que la fruta y la verdura buena se la deben comer los franceses y los alemanes, porque a nosotros lo que nos llega es de una calidad bastante regulera. El caso es que estoy harta de ver en Madrid los carteles de "uvas de Chile", "bananas de nosédónde" y tal y tal, y al final tengo la sensación de que parte es verdad, que ya estamos exportando lo bueno y comprando a otros lo mismo pero más barato.
En fin, es la economía de hoy en día, pero claro, yo no veo que los alemanes gasten Hyundai en vez de BMW. No, aquí otra cosa no habrá pero los coches son autóctonos.

Actividades lúdicas de fin de semana

domingo 5 de febrero de 2012
Cuando algunos sólo podéis pensar en el frío que hace fuera, en quedaros en el sofá calentitos con una manta y una peli, hay un mundo ahí fuera en el que la gente no piensa en eso, sino que sale a la calle a hacer cosas y a aprovechar el "buen día" que hace, porque no está nublado, ni llueve ni nieva. De hecho, incluso cuando pasa eso hay quien sale fuera a disfrutar del fin de semana al aire libre.
Normalmente yo siempre he pertenecido al primer grupo, pero ahora que me he mudado de ciudad, de país y de idioma, ¿por qué no hacerlo también de costumbres? Así que he aceptado la invitación y me he ido a jugar al Eisstockschießen por segunda vez en mi vida. 
La verdad que el entorno es incomparable, creo que sólo por eso merece la pena. Que se hielan las manos, los ñoños y el cuerpo en general, ça va! El caso es pasarlo bien, reírse un rato y no morir en el intento, evitando partirse la crisma cada vez que se cruza de un lado a otro de la pista de juevo.
Aquí la verdad que los días cunden mucho. Con eso de comer pronto y que anochezca pronto, aunque te levantes a las 12 luego a las seis de la tarde te da la sensación de que ha sido un día larguísimo, porque cuando llegan las diez ya llevas cuatro horas de noche y parece que han pasado dos días.
Mañana ya toca empezar a aprender algunas de las cosas que sí voy a tener que hacer, y ya estoy moviendo el tema de la habitación para marzo. Si todo va bien, tranqu@s que habrá una habitación de 20 m² para poder recibir visitas aunque sea en la otra mitad de la cama. Y si no, pues bueno, en Múnich hay albergues muy baratos que estuve yo la primera vez que vine ;)
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Editado: Casualidades de la vida, yo tenía el grupo de Playmobil de bávaros que jugaban al Eisstockschießen cuando era pequeña. ¿Por qué llegó esa serie a Graná? ¡Ni idea!



La primera semana en München

viernes 3 de febrero de 2012
Por ahora todo va bien. Conseguí hacer todos los papeles necesarios para empezar a vivir en Múnich antes de empezar a trabajar y hasta nos dió para hacer una visita a un grande, aunque el tema de la cuenta en el banco y el móvil se me están resistiendo. Tiene que ver una cosa con otra, pero me sigue maravillando la capacidad de los alemanes para no dejarte ingresar tu dinero en su banco.
Por lo demás, la ciudad muy bonita, me he quedado sin paro, la nieve mola mucho, hace un frío de cojones, he tenido mucha suerte con la habitación, aún no consigo comprar el abono. Ya sabéis, una de cal y una de arena. Según el día se ve el vaso medio lleno o medio vacío, pero en general es muy medio lleno, yo diría que casi lleno. Creo que con lo contenta que estoy con el trabajo y la gente, y con estar aquí, teniendo en cuenta que ahora mismo hacen -16 °C en la calle, habría que decir que el vaso está casi lleno.
Ahora me queda adaptarme un poco a todo, aunque la verdad que el comienzo a sido bueno. Por ahora a mis compañeros lo único que les preocupa es que se suspenda el desayuno de salchichas con cerveza de los viernes, coger la fruta gratis los primeros o echar una partida al futbolín del garaje después de comer, y el curro es descifrar un código antiguo de una gran empresa ferroviaria que escribió un señor hace 20 años y se ha ido de la empresa. ¿Os suena? A mí sí, es como volver al pasado 3 años, pero en alemán y con un pepino de ordenador.

Para los que han ido preguntando, pensaba hacer un repaso de la primera semana la noche que se volviera el Marommo a casa, pero digamos que al final no fue una noche muy tranquila y reposada como para hacer balance. Sería la despedida, las hormonas o lo que queráis, pero el caso es que me vi sola y teniendo que decidir qué piso coger y donde gastarme los próximos equismil euros, y me entró el agobio.
Para resumir diré que no, no tengo piso. Los he rechazado, y de dos en dos. Lo que sí he decidido es dónde/cómo voy a vivir a partir de ahora, que es con gente. Así que los que esperaban que tuviera un cuarto de sobra entre ahora y junio que se quiten las ilusiones.
Y no, no había una foto más pastelosa ;)