sábado, 27 de octubre de 2012

Una grata sorpresa

Hay noches de esas que dices de ver una peli y tienes muchas ganas de ver una en particular pero al final te decepciona. Ayer fue todo lo contrario.
No sabíamos muy bien qué poner, no teníamos claro los gustos o al menos nos daba vergüencilla tomar alguno la voz cantante, y al final nos dejamos recomendar por los chicos de Cuevana.
He de decir que al Marommo con la última de Abraham Lincoln: Cazador de vampiros se llevó un disgusto de lo mala que era, por mucho que estuviera en portada, pero también es verdad que no sé qué esperaba con ese título, desde luego.
El caso es que ayer echamos un buen rato con Seeking a Friend for the End of the World. No es que no sea predecible, que lo es, pero al menos es entretenida, salen bastantes caras conocidas, y tiene una historia un poco más amena que el típico chico-conoce-a-chica y viceversa. Steve Carrell nunca deja de sorprender alejándose de su papel en The Office y Keira Nightley necesita un buen puchero para dejar de creerse guapa sin serlo más, pero la verdad que hasta casi el final resultan más o menos creíbles.
Como decíamos viéndola, podría ser peor y ser la de Crepúsculo. Ahí sí que habría jodido la película.
Bueno, muy recomendable. Ya está disponible en HD para los piratas y pronto se estrenará para los legales del doblaje.
Que os aproveche el fin de semana, por aquí está cayendo una nevada que veremos mañana si no hacemos un muñeco de nieve...
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FICHA TÉCNICA:
Título original: Seeking a Friend for the End of the World
Año: 2012
Duración: 101 min.
País: EEUU
Director: Lorene Scafaria
Guión: Lorene Scafaria
Música: Jonathan Sadoff, Rob Simonsen
Fotografía: Tim Orr
Reparto: Keira Knightley, Steve Carell, Adam Brody, William Petersen, Rob Corddry, Derek Luke, Patton Oswalt, Gillian Jacobs, Natalie Gal, Connie Britton, Melanie Lynskey, Martin Sheen
Productora: Anonymous Content / Indian Paintbrush / Mandate Pictures
Género: Romance. Comedia. Fantástico
Página oficial: Focus Features
Ficha en IMDb: http://www.imdb.com/title/tt1307068/

viernes, 26 de octubre de 2012

Preparándonos para el invierno

La verdad que no hay cosa peor que el consumismo en cambio de temporada.
Empiezas a sacar la ropa o los zapatos del año anterior y descubres que ese jersey que no te gustaba nada sigue impecable, mientras que aquellas botas que te encantaban están hechas una pena.
No es que sea casualidad, claro está, pero ahí entra en juego las ganas irrefrenables de comprar y empezar la temporada con la ropa nuevecita.
Cambiar de país ayuda bastante, todo hay que decirlo. "Es que esto aquí no me va a servir", "esto no abriga lo suficiente" o el infalible "si es que ya está un poco viejo, mejor ahora que luego no quedan tallas".
Y así te pones y te pones, y al final tienes un armario completo nuevo de cosas que, ojalá, te pondrás dos veces.
He de decir que con los patines, a pesar de lo accidentado del final de verano, he conseguido romper esa racha y usarlos al menos dos veces para soltarme antes de que llegara el frío y se acabaran los días de sol. Ahora queda ver si realmente vamos al Blade Night a la vuelta en verano, pero eso será otra historia...
Por ahora me quedan los pantalones de nieve, las botas, las botas más monas pero de cuero que abriguen, el chaquetón de snow, la felpa-orejeras rescatada de mis tiempos de la Sierra y la incertidumbre de si 10 años después (ó 13 más bien) me volverá a no gustar esquiar o habré cambiado.

lunes, 22 de octubre de 2012

El viaje a Berlín

Cuando uno va a una ciudad en la que ya ha estado pero las circunstancias han cambiado tanto, es posible verla con otros ojos.
Eso es un poco lo que me ha pasado con Berlín. Por un lado no, la parte turística sigue siendo como era, pero por otro lado el verla a través de los ojos de la gente que vive allí, o que quiere muy fervientemente vivir allí te hace darle un nuevo enfoque.
No me he enamorado de ella como le pasa a alguna gente, pero tampoco la veo invivible como la ven los bávaros. Tiene su encanto, el rollo altenativo y descuidado, las pintadas, los edificios nunca nuevos, los clubes en una vieja fábrica (con portero gilipollas y todo), los amigos del Erasmus y de la vida, las pintadas en el muro, el artisteo por la calle... no se puede decir que le falte algo.
Sigo pensando que no me gustaría vivir en una ciudad tan grande, con Madrid he tenido bastante y ya le había cogido cariño al menos, pero entiendo que haya gente que quiera pasar un tiempo allí, aunque más que tirados lo que haya sean modernetes. Me vengo con muy buenos recuerdos y con otra historia encima de la que ya hice la última vez. Esta vez el turismo de padres ha cambiado por el turismo del Free Tour (muy recomendable) y de la vida nocturna.
 
Decepción con que no todo valga la mitad que en Múnich, pero chico, no puede ser perfecto. Ya estamos un poco con el "pues esto en mi pueblo es así" o "esto en mi pueblo es mejor", pero es que digan lo que digan Múnich es muy bonico, ¡y tiene la Augustiner!
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Peli recomendada: This ain't California

lunes, 15 de octubre de 2012

Winter Is Coming

Ya lo decían todos los pronósticos, que Múnich es verano es una ciudad muy bonita, y que cuando llegara el invierno ya nos íbamos a enterar de lo que era tener pocas horas de sol.
Hoy ha sido el primer día que he tenido que encender la luz de la cocina porque literalmente no se veía un pimiento. Bueno, literalmente no, podríamos decir que no se veía el pavo o el tomate.
Por ahora lo llevo bien, la verdad, el fin de semana ha hecho buen tiempo (que siempre se agradece) y hemos podido incluso salir a tomar el solecico y patinar, o al menos intentarlo.
Ahora queda empezar la semana con un tiempo de mierda (otra vez) y preparar los ánimos para pasar el fin de semana en Berlín.
Lo cierto es que a estas alturas creía que tendría mucha más ilusión, pero debe ser el ser lunes y que no tenga mucho trabajo a la vista, o el miedo a que cualquiera de los flecos que tiene salgan mal, que estoy como un sabor agridulce, sin hacerme mucho a la idea de que vamos.
Bueno, tampoco se le puede pedir más, no? ¡Es lunes!

domingo, 7 de octubre de 2012

Y por fin se hizo la luz

Bueno, no es que estuviéramos sin luz en el baño, más bien es que estábamos con poca luz y con unos cables colgando. Como diría Anniehall, lo que no se hace la primera semana de entrar en un piso ya no se hace nunca. Y en esas estábamos, aunque estamos intentando ponerle remedio. En general he de reconocer que a pesar de lo coñazo que soy, el que suele ponerse serio un día y hacer algo realmente suele ser el Marommo. Me avergüenzo de ello, pero es así. Así que después de un día recogiendo lo que llegó a llamarse el armario de la entrada (o sea, las cajas que en su momento llegaron con la mudanza y tenían cosas de invierno o innecesarias para la supervivencia), ahora lo más fundamental que quedaba era la luz del baño.
He de decir que cuando pasa un tiempo hasta te acostumbras a que haya 3 cables pillados con una clema colgando encima del espejo y dejas de tener miedo a electrocutarte por arco eléctrico cada vez que te duchas y se llena todo de agua condensada. Como soy ingeniera que eso no pasa, pero no podia dejar de tener cierta intranquilidad.
Por suerte el otro día compramos unos foquitos muy monos, con sus bombillas ultracaras pero halógenas y Eco (¡maldición, son clase D! ¡y ya traía unas!) y ahora podemos estar en el baño pensando que es de día porque mide 2 m² y la luz da como para un estadio de fútbol.

¿Y por qué estoy contando esto? Pues porque es domingo, y llueve, y es el final del Oktoberfest, y aquí estoy yo liada con un montón de mocos, con la nariz que gotea y sin haberme despedido como dios manda de la feria haciendo un día de Mädels. Que para una vez en la vida que tengo amigas, me he quedado sin tarde de chicas en el Wies'n.
Por lo menos nos quedan todavía las tardes buenas de otoño, que son casi como primavera.

domingo, 30 de septiembre de 2012

martes, 25 de septiembre de 2012

De vuelta a la normalidad


Cuando normalidad significa Oktoberfest, claro. No conté la segunda parte de las vacaciones y la verdad es que debería. Viaje a Madrid, experiencia única, visita a Toledo, barbacoa en familia para celebrar la boda en la meseta manchega, noche sin dormir apenas y vuelta con Ryanair (sin incidentes) al fresco de Múnich.
¡Ya ha llegado el otoño!
Siempre hubiera pensado que la mejor época para tomarme vacaciones eran julio y agosto, pero no. Desde luego es mucho mejor alargar el verano en septiembre y luego disfrutar aquí del veranillo de San Miguel para el final de mes y el comienzo del Wiesn
Ahora quedaba coger nuevas tareas y empezar a cumplir las metas adquiridas, y a ello me he puesto. Claro que con la desgracia de que no todo el mundo estaba tan motivado como yo y en estas tres semanas se han debido dedicar más a otros menesteres y a irse de feriantes al InnoTrans que a otra cosa.
Por lo pronto mañana tendré que quedarme en casa a esperar si me mandan tareas. Y si no, pues qué remedio, habrá que terminar con toda esa cerveza.
Datos: El Oktoberfest en cifras (alemán)

lunes, 10 de septiembre de 2012

Celebrando lo incelebrable

Ya he comentado algunas veces que hay gente que desde que nace, o desde que se hace un poco más bien, sueña con su boda ideal.
No es mi caso. Yo me imaginaba un día horroroso, con un montón de gente, la mayoría desconocida, un banquete en el que no hablaba con nadie y amigos que no se emborrachaban como si no hubiera mañana.
Al parecer la suerte, por suerte, nunca está echada, y uno al final tiene algo parecido a lo que quiere. Envidio a los que disfrutan con los bodorrios, y yo como invitada disfruto en ellos, que conste, pero eso no es para mí.
El caso es que no esperaba que nada de lo que fuera a pasar me gustara, pero me equivoqué. Y me alegro mucho de ello.
Sintiéndolo mucho por los amigos, apenas hubo. Creo que ha sido mejor, no por no celebrarlo con ellos, sino por la parte en la que ellos se emborrachan y tú ni los ves. Me hubiera dado bastante pena que pasara eso, aunque por otra parte al final con muchos no he tenido la oportunidad ni de brindar con una caña. Para todos ellos, Múnich está abierta a visitas siempre y hay sitio (con moderación).
También faltaron y faltarán algunas primas. Lo mismo, los niños caben en los aviones y la cerveza alemana está muy rica.
Por lo demás, la primera parte de las barbacoas creo que fue un éxito. A mí me gustó mucho, y aunque las organizadoras se pasaran algunas cosas por el forro, al final estuvo comedidamente bien.
Ya han ido apareciendo fotillos, y creo que soy la que menos tiene, así que tampoco voy a poner un álbum entero aquí.
La segunda parte, la semana que viene.
Y muchos, muchos besos.


PS: ¿Que si no tenemos viaje de novios? ... ¿Pero os parece poco? Y vamos, si no, el año que viene a Cancún.

domingo, 2 de septiembre de 2012

jueves, 30 de agosto de 2012

El Mitarbeitergespräch

Aparte de para renegociar el sueldo, la reunión anual con el jefe que se hace en Alemania sirve para marcar unos objetivos.
A gente como yo, que no soy especialmente ambiciosa, nos supone un reto. La idea es decir qué quieres de la empresa, que la empresa te diga qué quiere de ti, y marcar unos objetivos comunes.
¿Pero y yo qué quiero? Al principio la verdad es que no sabía qué decir. Después de sólo 6 meses tampoco me había planteado hacia dónde quería tirar, ni mucho menos qué cosas cambiar.
Supongo que el hecho de que nunca antes hubiera hecho algo así con el Malabarista también influye. En el circo era más bien un soltar las cosas a bocajarro en la hora del café, para que se supieran ("pues yo sí quiero ir a México") o, cuando había necesidad o un extra de valentía, decir que querías hablar con él y hacero en privado ("quiero entregar el Proyecto Fin de Máster en 2 meses"). Pero nunca así una cosa planificada e independiente del estado de ánimo del jefe.
Eso es lo que más me ha sorprendido, aunque supongo que dependerá tanto de la persona que no es una regla general.
En conjunto me ha parecido una idea cojonuda. No me había planteado hasta ahora lo mucho que echo de menos la vía, el contacto con los clientes (sí, aunque siempre voy haciendo amigos) o la idea de aprender ciertas cosas nuevas.
Me parece una forma bastante buena de conseguir por parte de la empresa que sus empleados estén motivados para mejorar, puesto que hay una recompensa, claro, y en la línea que la empresa busca, y por otra de los propios empleados de tomar decisiones sobre su futuro activamente y no caer en la tentación de que pase el tiempo, y pase el tiempo, y en 3 años digas "pero si yo lo que quería era ser experto en esto, o ser jefe de lo otro". Si pasa eso, es culpa tuya, porque al menos oportunidad has tenido.
Ya veremos de aquí a los próximos 6 meses si he cumplido todo o si no, y qué tal se me dan los pasos necesarios para volver a la locomotora :)
La pregunta que queda ahora es: ¿iré de amarillo?